Las autoridades federales han intensificado operativos contra el robo y procesamiento ilegal de combustibles en México, resultando en el desmantelamiento de cuatro presuntas refinerías clandestinas en San Luis Potosí, Hidalgo y Morelos. Los inmuebles eran utilizados para almacenar y procesar hidrocarburos de origen ilícito, en una modalidad que ha evolucionado más allá de las tomas clandestinas de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Las acciones fueron lideradas por la Fiscalía General de la República (FGR), con el apoyo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Guardia Nacional (GN) y Pemex Logística. Las investigaciones se iniciaron a partir de denuncias ciudadanas y trabajos de inteligencia que llevaron a identificar estos inmuebles.
Con base en la recopilación de pruebas, un juez concedió órdenes de cateo, las cuales fueron ejecutadas en las tres entidades. Durante estas incursiones, las fuerzas federales aseguraron combustible, maquinaria, tanques y contenedores vinculados a estas operaciones. Todo el material está bajo resguardo del Ministerio Público Federal, que continuará investigando el origen del combustible y la responsabilidad de los implicados.
En San Luis Potosí, se encontraron dos de las refinerías clandestinas, donde se localizaron tanques de almacenamiento, contenedores y maquinaria. En un municipio potosino se aseguraron entre 500 mil y 600 mil litros de petrolífero, y en Laguna de San Vicente, se decomisaron 18 tanques verticales y aproximadamente 40 mil litros más. En Hidalgo, específicamente en Tizayuca, se encontraron 456 mil 300 litros de combustible almacenado de manera ilegal, junto con la infraestructura necesaria para su manejo. En Cuautla, Morelos, se desmanteló otra instalación que recibía pipas escoltadas por camionetas.
Los hallazgos evidencian la evolución de las organizaciones dedicadas al robo de combustibles, que ahora instalan centros clandestinos para manipular y mezclar hidrocarburos antes de comercializarlos. Estos centros poseen infraestructura industrial que permite el manejo de grandes volúmenes de combustible, lo que representa un desafío adicional para las autoridades.
Este desmantelamiento ocurre poco después del aseguramiento de otra instalación clandestina en Reynosa, Tamaulipas, donde se localizaron aproximadamente 3.8 millones de litros de hidrocarburos, así como tractocamiones y equipo industrial. Ambos casos demuestran la capacidad operativa de las redes involucradas en el tráfico ilegal de combustibles y forman parte de la estrategia del Gobierno de México para combatir el mercado ilícito de hidrocarburos, mediante operativos coordinados entre la FGR, la SSPC, la GN y Pemex Logística.










