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España ayer culpable, hoy escaparate: la incongruencia que Morena Guanajuato no explica

Durante años, el discurso oficial del obradorismo fue claro y repetido hasta el cansancio: España debía pedir perdón por la Conquista; Madrid era refugio de la derecha mexicana; el pasado colonial explicaba buena parte de las desigualdades del presente. Esa narrativa, impulsada desde Palacio Nacional por Andrés Manuel López Obrador, no solo marcó agenda internacional, sino que se convirtió en dogma político para Morena en los estados, incluido Guanajuato.

Hoy, ese mismo movimiento se pasea sin rubor por Madrid.

Funcionarios, legisladores y cuadros de Morena Guanajuato —acompañados incluso por la Secretaría de Turismo— participan en la Feria Internacional de Turismo (FITUR), sonríen ante las cámaras y promueven a México como destino global. El contraste no podría ser más evidente.

Conviene decirlo con claridad: el problema no es que asistan a FITUR. Sería absurdo y hasta irresponsable que México se ausentara de uno de los foros turísticos más importantes del mundo, justo cuando la imagen internacional del país atraviesa un momento crítico, golpeada por la violencia, la incertidumbre institucional y los mensajes contradictorios hacia el exterior. Promocionar al país es necesario.

El verdadero problema es la incongruencia política y comunicacional.

Porque nadie en Morena Guanajuato ha explicado en qué momento España dejó de ser el símbolo del agravio histórico para convertirse en el escaparate ideal. Nadie ha aclarado si la exigencia de disculpas era una convicción profunda o simplemente un recurso retórico útil en su momento. Nadie ha tenido la honestidad de reconocer que el discurso cambió, y por qué.

México, para empezar, es el resultado innegable de una fusión cultural. Negar esa realidad no es un acto de justicia histórica, sino de simplificación ideológica. Utilizarla para confrontar y, después, ignorarla cuando ya no conviene, es algo peor: oportunismo político.

Morena Guanajuato exhibe así un modelo de comunicación que ya no persuade ni convence:
• Un discurso que se ajusta según la coyuntura.
• Una narrativa que se abandona sin rectificación.
• Una base militante a la que nunca se le rinden cuentas.

Ayer, Madrid era el símbolo de lo que había que denunciar. Hoy, es el escenario donde se busca legitimidad internacional, turismo e inversión. Entre uno y otro momento no hubo reflexión pública, ni ajuste ideológico, ni explicación política. Solo silencio y fotos oficiales.

Y en política, el silencio también comunica.

Comunica que muchas de las banderas morales no eran principios, sino instrumentos. Comunica que la supuesta superioridad ética se desvanece cuando entra en conflicto con la realidad. Comunica que Morena, al menos en Guanajuato, ya no se distingue por ser diferente, sino por replicar lo que tanto criticó: decir una cosa, hacer otra y confiar en que la memoria pública sea corta.

España no cambió. Madrid no cambió.
Lo que cambió fue el discurso.

Y mientras Morena Guanajuato no lo explique, cada stand en FITUR, cada fotografía institucional y cada sonrisa diplomática no proyectarán modernidad ni estrategia turística, sino algo mucho más evidente: una profunda y cada vez más costosa incongruencia política.

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