Un gallo que quiere volver a cantar

En política, las señales importan más que los discursos. Y en Irapuato, las señales comienzan a alinearse en una dirección que merece ser observada con lupa.

Esta editorial no surge de la especulación ni del ánimo de confrontar por confrontar. La escribo con conocimiento de causa, desde la doble responsabilidad que implica ser empresario y ciudadano. Desde la trinchera de quien genera empleo, invierte y entiende que el desarrollo de una ciudad no puede depender de acuerdos en lo oscuro, sino de decisiones públicas con visión de largo plazo.

De acuerdo con información obtenida de una fuente con conocimiento directo de los movimientos internos del PAN. existe una relación cada vez más estrecha entre el “ Gallo” Barba y Víctor Zanella Huerta. No es una relación social ni circunstancial. Es política. Y apunta a un objetivo concreto: la construcción de una candidatura.
El dato no es menor. En el contexto actual, donde las campañas se definen tanto por estructura como por financiamiento, la cercanía con actores económicos relevantes suele anticipar el armado de proyectos de poder.

La pregunta que surge es obligada:¿Este movimiento está operando con el visto bueno de Ricardo Ortiz Gutiérrez, figura que ha sido clave en la formación política de Zanella y que sigue teniendo capacidad de influencia en las decisiones estratégicas del diputado local?
Porque en Irapuato, como en buena parte del país, las candidaturas no se construyen en el aire. Se negocian, se acuerdan y, en muchos casos, se financian con anticipación.

Aquí es donde el tema deja de ser anecdótico y se convierte en estructural.
Durante años, el discurso político ha sido claro en exigir que Morena rompa cualquier vínculo con estructuras criminales. Es una exigencia legítima. Pero ese estándar no puede aplicarse de forma selectiva.

El PAN, si aspira a sostener una narrativa de legalidad y orden, también tendría que demostrar que sus proyectos no están condicionados por intereses empresariales de unos cuantos que buscan traducir apoyo político en beneficios exclusivos que solo concentren ventajas en un grupo reducido, sino en decisiones que generen beneficios distribuidos de manera amplia, con impacto real en toda la ciudad y no únicamente en un círculo limitado de intereses. Porque Irapuato no es un negocio: es una ciudad donde todos vivimos.

Y lo digo con claridad: no se trata de estar en contra de la iniciativa privada, porque soy parte de ella. Se trata de marcar una línea entre la inversión productiva y la captura del poder público para fines particulares.

Porque el riesgo es evidente: cuando una campaña nace con compromisos financieros, el margen de maniobra del gobierno que emerge de ella se reduce
Y eso tiene consecuencias.

Irapuato enfrenta un entorno económico complejo. La desaceleración es visible, la generación de empleo no logra consolidarse y la percepción ciudadana apunta a un desgaste en el modelo de gestión. En ese escenario, la prioridad debería ser construir un proyecto que reactive la economía, no uno que llegue con facturas por pagar.

Convertir la política en un mecanismo de inversión distorsiona las decisiones públicas. Prioriza intereses particulares sobre necesidades colectivas. Y, en el largo plazo, erosiona la confianza en las instituciones.

El problema no es que un “gallo” quiera volver a cantar, el problema es bajo qué condiciones lo hace.
Porque si el canto responde a compromisos previos, entonces ya no es un proyecto político: es una operación financiera.

Decia un gran político pensador al cual admiro mucho : Jésus Reyes Heroles, “El poder no se comparte, se ejerce.”

En Irapuato la duda ya no es quién quiere gobernar… sino quién va a cobrar cuando ese poder se ejerza.
Y esa, hoy, es la pregunta que incomoda.

Por eso, en un contexto donde la transparencia no es opcional sino obligatoria, sería pertinente que Víctor Zanella Huerta haga pública y detalle con claridad su declaración patrimonial.
No como un trámite, sino como una señal. Porque hoy, más que nunca, la confianza también se construye mostrando de dónde se parte.

Por Mario Felipe Cervantes Villegas

Señalan a Emanuel Reyes Carmona en investigación vinculada a red de la Luz del Mundo; víctimas cuestionan falta de avances

Irapuato, Guanajuato. El nombre del senador Emanuel Reyes Carmona volvió a colocarse en el centro de la controversia tras ser mencionado en testimonios relacionados con una presunta red de encubrimiento y silenciamiento vinculada a la organización religiosa La Luz del Mundo, actualmente bajo escrutinio internacional.

De acuerdo con declaraciones difundidas en un material audiovisual, Reyes Carmona es referido como uno de los actores políticos señalados dentro de un entramado en el que también figuran nombres como Israel Zamora, Rogelio Zamora Barradas y Nicolás Menchaca, presuntamente vinculados a una estructura de protección institucional.

Víctimas exigen investigaciones reales

Durante el testimonio, la denunciante Sochil Martín cuestiona directamente la actuación de las autoridades, señalando la falta de diligencias en torno a las personas que, asegura, habrían participado en actos para silenciarla.

“¿Qué ha ocurrido con el caso? ¿Con quiénes han hablado? ¿Han ido a investigar a Emanuel Reyes Carmona, a Rogelio Zamora, a Nicolás Menchaca?”, cuestiona en el material, evidenciando lo que considera omisiones graves en la investigación.

Las declaraciones abren nuevamente el debate sobre la actuación de las fiscalías y la posible existencia de redes de protección política alrededor de casos sensibles.

Relaciones políticas bajo la lupa

Por su parte, Sharim Guzmán hace referencia al papel político del senador, destacando su cercanía con figuras relevantes del ámbito nacional, como Marcelo Ebrard, lo que añade un componente político al caso.

Según lo expuesto, esta relación no sería reciente, sino que formaría parte de una estructura de vínculos construida a lo largo del tiempo entre actores políticos y la organización religiosa.

Un caso que sigue sin claridad

Hasta el momento, no se ha informado públicamente sobre avances contundentes en investigaciones que involucren a los nombres señalados, lo que ha generado inquietud entre víctimas y organizaciones civiles.

El caso de la La Luz del Mundo ha sido uno de los más polémicos en los últimos años, especialmente tras los procesos judiciales internacionales contra su líder, lo que ha detonado una serie de señalamientos sobre posibles redes de complicidad.

Silencio institucional

La falta de posicionamientos claros por parte de las autoridades y de los propios señalados mantiene el tema en una zona de opacidad que contrasta con la gravedad de las acusaciones.

Para las víctimas, el reclamo es puntual: que las investigaciones no se queden en declaraciones, sino que alcancen a todos los nombres mencionados.

ASF señala daño por $3.5 mdp en Dolores Hidalgo; auditoría alcanza gestión vinculada al alcalde Adrián Alejandri

Por : Don Rommel y Rosario Martinez de la Vega

Dolores Hidalgo, Guanajuato. Una auditoría de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) encendió alertas sobre el manejo de recursos federales en el municipio de Dolores Hidalgo, al detectar un probable daño a la Hacienda Pública por más de $3.5 millones de pesos, derivado de una obra pública que, pese a haber sido pagada, no se encuentra en operación.

El señalamiento forma parte de la Auditoría de Cumplimiento 1039 correspondiente a la Cuenta Pública 2023, en la que se revisó el uso de más de 157 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISMUN).

Una obra pagada que no funciona

El hallazgo más delicado se centra en la construcción de un pozo profundo de agua entubada en la localidad La Cruz del Pastor, proyecto que recibió una inversión superior a $3.5 millones de pesos, pero que al momento de la revisión no estaba en operación.

De acuerdo con la ASF, la obra no contempló los trabajos necesarios para su conexión a la red de distribución, lo que impidió que cumpliera su objetivo social: dotar de agua a la población beneficiaria.

El resultado es contundente: recursos ejercidos sin generar beneficio público, lo que derivó en la emisión de un Pliego de Observaciones por posible daño patrimonial.

Intento de justificación insuficiente

Durante el proceso de auditoría, el municipio argumentó que la obra formaría parte de una segunda etapa que permitiría su operación; sin embargo, la ASF determinó que no se presentó evidencia suficiente que acreditara su funcionamiento o beneficio real.

En consecuencia, el monto observado  es de $ 3,529,713.73 pesos y permanece sin solventar.

Observaciones adicionales y debilidades estructurales

Aunque la mayor parte de los recursos auditados fue ejercida conforme a la normativa, la revisión también evidenció fallas en los mecanismos de transparencia, inconsistencias en la integración de expedientes de obra, debilidades en el sistema de control interno y omisiones en la difusión de resultados del gasto público.

Más de $ 4 millones observados, pero sólo uno persiste

En total, la auditoría determinó un monto observado superior a los 4.1 millones de pesos. Parte de estos recursos fue reintegrada o aclarada durante la revisión; sin embargo, el caso del pozo sin operar concentra la totalidad del monto pendiente.

Responsabilidad administrativa en curso

Derivado de los hallazgos, la Contraloría Municipal inició procedimientos internos para determinar posibles responsabilidades administrativas de servidores públicos involucrados. 

El contexto político

La auditoría corresponde al ejercicio fiscal 2023, pero sus efectos alcanzan la operación institucional vigente, en un contexto donde la administración encabezada por Adrián Alejandri enfrenta el reto de sostener la credibilidad en el manejo de recursos públicos.

Conclusión

La ASF  encontró un posible esquema generalizado de desvío en un caso emblemático que ilustra una falla recurrente en la gestión pública: obras que existen en papel, pero no en la vida cotidiana de la gente.

En Dolores Hidalgo, hoy, esa diferencia vale $3.5 millones de pesos.

Morena Guanajuato: una extraña relación

Por Mario Cervantes

La reunión de ayer encabezada por Luisa María Alcalde dejó más lecturas entre líneas que acuerdos visibles. Lejos de ser una muestra de cohesión, el encuentro evidenció que Morena en Guanajuato sigue operando bajo una lógica de equilibrios frágiles y acuerdos no escritos.

Uno de los elementos más reveladores fue la presencia de Ricardo Sheffield Padilla. Su asistencia confirma que está retomando, poco a poco, presencia en el estado. No es casual ni menor. Más aún, comienza a percibirse una tregua tácita con el grupo de los Prieto, algo que hace apenas unos meses parecía políticamente inviable.

Pero si las presencias mandan señales, las ausencias hablan aún más fuerte. La falta de varios perfiles relevantes vuelve a poner en entredicho la operación política de Luisa María Alcalde ante la ausencia de Alma Alcaraz delegada del bienestar en Guanajuato quien continúa arrastrando conflictos con Ricardo Sheffield que no ha logrado resolver. La desarticulación es evidente y se traduce en grandes vacíos.

¿Cómo es posible que la propia delegada del Bienestar en Guanajuato no esté presente en una reunión de esta naturaleza, encabezada por la dirigencia nacional de su partido?

La ausencia de Alma confirma el nivel de desconexión interna que vive el movimiento en el estado. Más que una omisión, parece un síntoma claro de la falta de control político y de una estructura que no termina de consolidarse.

En ese mismo escenario, llamó la atención el encuentro entre Hades Aguilar Castillo y el grupo de los Prieto, pese a que existen procesos legales en curso entre ellos (aún sin sentencia) La imagen reflejada resume la hipocresía más grande de la política en Guanajuato: adversarios que se sonríen mientras se apuñalan por la espalda. Hades Aguilar Castillo y el grupo de los Prieto no esconden el fondo del conflicto; la animadversión es profunda, incluso mayor que la que mantienen frente al PAN.

Lo que hoy parece una tregua es apenas una pausa táctica. El verdadero escenario se verá en campaña, particularmente en Salamanca, donde no sería extraño que se operen movimientos incluso con partidos contrarios con tal de frenar una candidatura. En política, la foto rara vez cuenta toda la historia.

Quien tomó ese momento para “posicionarse” fue David Méndez Mendizábal, pero no desde la construcción de agenda, sino desde su ETERNA defensa política por Hades Aguilar. Más alineamiento interno que propuesta hacia afuera.

Y si de reflectores se trata, el papel de Jesús Ramírez Garibay vuelve a ser el mismo: “presencia constante”, “participación activa” pero sin aterrizar en propuestas tangibles. Mucha foto, poca sustancia.
El clásico adulador que acompaña, celebra y aplaude, pero sin aterrizar.

Jesús me hace recordar a un gran mentor que tengo en la vida que siempre me ha enseñado que en esta vida : “ El que adula… Traiciona”

En contraste, destacó por su ausencia del Senador Emmanuel Reyes Carmona, quien no apareció bajo el argumento de una avería en carretera. Una explicación que, en política, rara vez se queda solo en lo logístico.

A esta lista se suma Bárbara Botello Santibáñez, quien simplemente no estuvo presente.

No todo es negativo. Existen perfiles que están haciendo su parte, como Job Gallardo, que ha mostrado trabajo constante en lo local, o Ricardo Ferro Baeza, quien cada vez se perfila con mayor claridad como posible abanderado en San Miguel de Allende.

Sin embargo, en Irapuato la representación dejó mucho que desear. Hizo falta la presencia de perfiles que sí han venido trabajando con consistencia, como Irma Leticia González Sánchez, cuya ausencia debilita el peso territorial en un municipio clave.

Morena en Guanajuato atraviesa una etapa peculiar: treguas incómodas, liderazgos fragmentados y una constante disputa por espacios internos. El desgaste de la marca PAN es inminente; eso es evidente en el ánimo social y en los ciclos políticos. Pero también es cierto que la caballada en Morena sigue siendo flaca: no se están fortaleciendo perfiles con seriedad, y lo poco que avanza el partido parece depender más del desgaste del adversario que de una construcción propia sólida.

En ese contexto, hay un riesgo mayor que no se puede ignorar: la ruptura interna y la posible presencia de grupos criminales vinculados a algunos perfiles pueden terminar por tirar cualquier avance político construido.

Por eso, más allá de la foto, será fundamental observar quiénes aparecen en ella cuando llegue el momento de las candidaturas. No basta con la cercanía política ni con la lealtad de grupo. Será indispensable que quienes aspiren a cargos de elección popular puedan acreditar, sin duda alguna, que están libres de cualquier vínculo o colusión con el crimen organizado.

Porque en un estado como Guanajuato, ese ya no es un tema político: es una exigencia mínima de gobernabilidad.

A ocho semanas de su apertura, “dispensario”impulsado por el Diputado Federal Pepe Aguirre opera sin medicamentos en Irapuato

Por: Don Rommel.

En política, hay dos formas de ejercer el poder: con resultados o con discursos. El diputado federal Pepe Aguirre parece haber optado por la segunda.

A pesar de haber llegado a la Cámara de Diputados con el respaldo de las urnas, su paso por San Lázaro ha transcurrido en un discreto segundo plano. Sin iniciativas de alto impacto, sin protagonismo en tribuna y sin una agenda clara que responda a las necesidades de su distrito, su desempeño se diluye entre la inercia legislativa que tanto se le critica a la clase política.

Pero si en el Congreso su presencia es tenue, en territorio la historia no mejora.

Recientemente, el diputado inauguró un dispensario médico como parte de sus acciones de cercanía con la ciudadanía. La imagen listones, fotografías, discurso, parecía anunciar una solución tangible para quienes más lo necesitan. Sin embargo, la realidad rápidamente alcanzó a la narrativa: un espacio sin insumos, sin medicamentos, sin capacidad real de atención.

Un dispensario vacío.

La escena no es menor. Es, en muchos sentidos, una metáfora precisa del estilo de hacer política que hoy se cuestiona: proyectos que se anuncian antes de estar listos, soluciones que se presumen antes de existir, y una desconexión evidente entre lo que se dice y lo que realmente se entrega.

Porque un diputado no está para cortar listones, sino para construir resultados.

Y ahí es donde la evaluación se vuelve incómoda. Cuando se contrastan expectativas con hechos, lo que aparece no es una gestión destacada, sino una representación que no logra traducirse en beneficios concretos para su distrito. Ni en el Congreso ni en territorio.

El caso del dispensario no es un hecho aislado; es un síntoma. Un reflejo de una forma de gobernar que privilegia la forma sobre el fondo. Que apuesta por la imagen antes que por la sustancia.

Y en ese sentido, la crítica trasciende al propio legislador. Porque lo ocurrido no solo habla de un diputado, sino de un modelo político que ha hecho de la improvisación una constante.

Más allá del caso del dispensario, el tema de fondo apunta a una ausencia más amplia. En la Cámara de Diputados, el diputado federal Pepe Aguirre no ha destacado por impulsar una agenda sólida en materia de salud enfocada en Irapuato. No hay registro público de iniciativas relevantes relacionadas con el fortalecimiento del IMSS, la ampliación de infraestructura hospitalaria o el abasto de medicamentos en su distrito.

Su participación se ha limitado a votaciones generales alineadas a su grupo parlamentario, sin que se traduzcan en gestiones concretas para atender uno de los problemas más sensibles de la población. En ese contexto, un dispensario sin medicamentos no solo exhibe una falla operativa, sino que refleja la ausencia de una política de salud con resultados tangibles a nivel local.

Morena se contradice en Guanajuato: diputados critican conciertos mientras Sheinbaum los respalda.

Por Ángel Rivera

En política, la coherencia no es opcional. Es la base de la credibilidad. Y hoy, en Guanajuato, la bancada de Morena enfrenta una contradicción que no pasa desapercibida: mientras a nivel local se cuestionan los conciertos y eventos públicos incluidas ferias, desde la Presidencia de la República se respaldan como parte de una política social y cultural.

Por un lado, diputados locales de Morena han insistido en criticar la realización de conciertos en ferias y eventos municipales, señalando presuntos excesos en el gasto, falta de prioridades o incluso calificándolos como distractores frente a los problemas del estado. El discurso es claro: austeridad y enfoque en lo urgente.

Pero en el plano nacional, la narrativa cambia.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido este tipo de eventos como herramientas legítimas de política pública: acceso a la cultura, convivencia social y dinamización económica. No es una postura aislada. El propio gobierno federal ha impulsado conciertos masivos en espacios públicos, llevando artistas de gran convocatoria al corazón del país.

Ahí están los casos recientes: presentaciones en el Zócalo de la Ciudad de México con espectáculos de alto impacto, como los de Grupo Firme o Shakira que han sido promovidos como eventos abiertos y accesibles para la ciudadanía.

La contradicción es evidente.

Lo que en Guanajuato critican como gasto innecesario, a nivel federal se promueve como política pública. Lo que aquí se señala como exceso, allá se presenta como inclusión cultural.

Dos discursos dentro del mismo partido. Dos visiones que no dialogan entre sí.

El problema no es si los conciertos deben realizarse o no. El problema es la inconsistencia.

Porque cuando un partido no logra alinear su narrativa entre lo local y lo nacional, lo que transmite no es pluralidad, es desorden. Y en este caso, también evidencia una crítica que parece más política que técnica.

Si los conciertos son negativos en Guanajuato, ¿por qué son positivos en el Zócalo?
Si representan un gasto cuestionable, ¿por qué a nivel federal se impulsan como eventos emblemáticos?

La crítica local de Morena pierde fuerza cuando se enfrenta a la realidad de su propio gobierno.

Y eso tiene consecuencias.

Porque en lugar de posicionarse como una oposición seria y propositiva, la bancada local cae en una lógica contradictoria que debilita su credibilidad. Se cuestiona sin construir, se señala sin matices y se ignora el contexto nacional del propio partido.

Morena tiene un reto urgente en Guanajuato: decidir si va a construir una postura propia, seria y consistente, o si seguirá adaptando su discurso según la coyuntura.

Porque cuando un partido critica en lo local lo que celebra en lo nacional, deja de ser una alternativa clara y se convierte en un mensaje confuso.

Y en política, la confusión rara vez juega a favor.

Diputado de Morena, David Mendizábal, gasta $800 mil pesos en asesores y no tiene productividad legislativa

Por: Mario Villegas

En política, el gasto revela prioridades. Y en el caso del diputado plurinominal de Morena en Guanajuato, David Martínez Mendizábal, los números dibujan una constante difícil de ignorar: cerca de $800 mil pesos destinados a honorarios en cuatro periodos auditados.

No es un rubro menor. Es, de hecho, el más recurrente dentro de su gasto operativo. Y también el más opaco.

Los informes revisados muestran montos, pero no explicaciones. No hay claridad pública sobre quiénes reciben esos recursos, bajo qué criterios se asignan o qué funciones concretas desempeñan. El principal gasto del legislador es, al mismo tiempo, el menos transparente.

A esto se suma un elemento inquietante: las auditorías no revisan la totalidad del gasto. Se basan en muestras. Y en sus propias conclusiones advierten que podrían existir inconsistencias no detectadas. Es decir, lo que se ve no necesariamente es todo lo que hay.

En paralelo, la actividad legislativa del diputado ofrece otra dimensión del análisis.

(Ejemplo: 2023: fuente : Congreso del Estado de Guanajuato)

David Mendizábal ha participado en decenas de iniciativas. El número cercano a 79 iniciativas podría sugerir dinamismo. Pero en el Congreso, la productividad no se mide en documentos presentados, sino en leyes aprobadas. Y ahí su rastro se diluye.

No se le asocia con reformas estructurales propias ni con cambios legislativos que hayan redefinido la agenda estatal. Su papel ha sido mediatico, usando “voltaren”  como herramienta publicitaria, pero no es un diputado determinante. Presente, pero no decisivo.

Resulta paradójico que, pese a su perfil académico y su constante apelación a los derechos humanos, David Martínez Mendizábal acumule observaciones técnicas incluso en sus propias iniciativas. Mediante el oficio D-PRODHEG/189/2022, fechado el 22 de agosto de 2022, la Procuraduría de Derechos Humanos de Guanajuato emitió un análisis legislativo sobre su propuesta —presentada junto con la diputada Martha Edith Moreno— para reformar diversas leyes en materia de violencia contra las mujeres por interpósita persona . En dicho documento se advierten deficiencias relevantes: el uso de conceptos ambiguos como “personas allegadas”, la falta de una definición clara y consensuada de violencia vicaria a nivel nacional, así como omisiones frente a otros marcos legales que incluyen más supuestos y sujetos afectados. Incluso se señala que la redacción propuesta podría generar exclusiones y problemas de interpretación jurídica. Es decir, una iniciativa con una causa legítima, pero con debilidades técnicas de origen. No es un caso aislado: la acción de inconstitucionalidad promovida desde el Congreso hace meses tampoco prosperó, reforzando un patrón en su desempeño. Mendizábal parece dominar el discurso, pero no la técnica legislativa, y ahí es donde su formación académica no se traduce en experiencia efectiva para construir leyes sólidas.

Tal vez el problema de fondo no está en la intención, sino en la distancia. A David Martínez Mendizábal le hace falta salir más del escritorio, recorrer Guanajuato, escuchar fuera de la tribuna y volver, aunque sea por momentos, a su natal Valle de Santiago. Porque la diputación no se ejerce solo desde la academia ni desde el discurso técnico, sino desde el contacto con la realidad. Y ahí, en el campo, en la calle y en la vida cotidiana, es donde se construyen las leyes que realmente funcionan.

PAN: desgaste de marca, mismos de siempre y la urgencia de abrirse a ciudadanos y empresarios

Por Mario Felipe Cervantes Villegas

Por más que dentro de la llamada “familia panista” se insista en señalar al PRI como el gran lastre electoral por su desgaste histórico, la realidad vista con frialdad es otra: la marca PAN también está desgastada.

Y no es un tema ideológico, es un tema de percepción.

Durante años, el PAN ha construido una narrativa de diferenciación frente al PRI, señalando corrupción, prácticas del pasado y estructuras cerradas. Sin embargo, hoy enfrenta un problema similar: la repetición de los mismos perfiles, los mismos grupos y las mismas decisiones cupulares.

En estados como Guanajuato esto es evidente.
Cambian los cargos, maquillan los discursos, pero los nombres siguen siendo prácticamente los mismos. La rotación interna ha sustituido a la renovación real.

Y ahí está el punto clave.

La política ya no es solo de partidos

El problema del PAN no es solo político, es profundamente simbólico: ha perdido claridad sobre lo que representa y dejó de ser un proyecto de ciudadanos para convertirse en una estructura cerrada que recicla perfiles y decisiones.

En ese proceso, se desconectó del sentir social, comunica desde la técnica pero no desde la emoción y proyecta más distancia que pertenencia. No es que México haya dejado de creer en la derecha, es que dejó de creer en una derecha que no conecta con su realidad ni traduce sus ideas en empatía.

A esto se suma un error grave: replicar prácticas que antes criticaban, como las “corcholatas” de Morena, enfocándose más en espectaculares y posicionamiento de imagen que en caminar las calles, escuchar y construir desde abajo con ciudadanos y empresarios; basta ver el caso de León, donde la estrategia ha privilegiado la exposición sobre la cercanía. Hoy en día la política cambió: ya no se posiciona una marca, se evalúa a la persona; ya no gana quien más se anuncia, sino quien logra conexión. Y cuando la gente deja de verse reflejada, no rechaza… simplemente se aleja.

Hoy, en la percepción ciudadana, la imagen negativa pesa por igual en figuras como Alejandro Moreno y Ricardo Anaya.
Las figuras “nuevas” como Jorge Romero siguen representando la imagen del viejo político de antes, su estilo, su copete , su forma de comunicar “alzando la voz”, manoteando, “cansados del régimen” … es la política del guión, la de siempre, la que narra Luis Spota en la “Costumbre del Poder”

El PAN estatal, dirigido por Aldo Márquez, enfrenta un gran reto de cara a las presidencias municipales y diputaciones locales: ya no basta con la marca ni con la estructura. El desgaste es real, los mismos perfiles generan rechazo y la competencia es cada vez más territorial. Si no hay apertura y renovación, el riesgo es claro: perder espacios que históricamente parecían seguros. Guanajuato tiene perfiles valiosos que hoy están fuera del juego: empresarios reconocidos que no necesitan del cargo para enriquecerse, médicos de trayectoria, líderes sociales con legitimidad real.

En 2024, el PAN en México, apenas ganó 3 distritos por sí solo en todo México.
El PRI ganó 0 distritos de mayoría relativa compitiendo solo (sin coalición)
Ese es su tamaño real sin alianzas.

Si en el 2027 la coalición PRI-PAN se da en algunos estados y se decanta por un ciudadano, existen altas probabilidades de que puedan abanderar los proyectos de Zacatecas, Michoacán, Sinaloa, sin contar la permanencia en Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes.

Las alarmas se encienden en Guanajuato. Hoy ya no basta con ganar León; el escenario cambió. La lógica electoral dejó de concentrarse en las grandes ciudades y ahora se define en el territorio completo. Así lo entendió en su momento Donald Trump: no ganó solo por sus bastiones, ganó al enfocarse en estados y regiones que parecían menores, pero que resultaron decisivos. En Guanajuato puede ocurrir lo mismo. Si el PAN no voltea a ver los municipios medianos y pequeños, si no construye presencia real por medio de representantes ciudadanos fuera de sus zonas cómodas, el riesgo es claro: perder donde antes ni siquiera competían.

Porque hoy las elecciones ya no se ganan en las capitales, se ganan sumando territorio.

Roberto Castañeda, un gran hombre

Mario Felipe Cervantes Villegas

Hoy Irapuato no solo pierde a un funcionario. Hoy se apaga la vida de Roberto Castañeda, un gran servidor público que entendió su responsabilidad más allá del cargo: como una misión.

Su asesinato no solo duele por la forma, duele por el fondo. Porque cuando cae un hombre como Castañeda, no se pierde únicamente a una persona; se pierde Irapuato, se pierde el compromiso y una forma de trabajar que hoy es poco común en el servicio público.

Roberto Castañeda no fue producto de la improvisación. Su trayectoria se construyó con años de trabajo técnico, con disciplina y con una comprensión clara de los desafíos que enfrentan ciudades como Celeya e  Irapuato, particularmente en uno de los temas más sensibles: el agua.

Desde su inicio como funcionario, Roberto asumió una tarea compleja: garantizar el abastecimiento de agua, modernizar la infraestructura y pensar en los que menos tienen.

No era un político de reflectores. No buscaba el aplauso inmediato ni la narrativa fácil. Su estilo era otro: el de quien trabaja en silencio y responde con hechos. En tiempos donde la política se ha vuelto espectáculo, él representaba lo contrario: ejecución, constancia y responsabilidad.

Quienes lo conocieron coinciden en algo: su congruencia. No decía una cosa y hacía otra. En un entorno público donde la confianza es frágil, esa consistencia vale más que cualquier discurso.

Roberto Castañeda fue también un funcionario que entendió el cambio generacional que vive el servicio público. Siempre confió en los jóvenes, les abrió espacios y apostó por su talento como motor de transformación. Creía en una administración moderna, más ágil y eficiente, y por eso impulsó la digitalización como herramienta clave para mejorar procesos, transparentar la gestión y acercar los servicios a la ciudadanía. No veía la tecnología como discurso, sino como una ruta obligada para construir instituciones más sólidas y preparadas para el futuro.

Su legado queda en las obras, en los proyectos que seguirán funcionando, en la infraestructura que continuará beneficiando a miles de familias, en todos los servidores públicos.

Pero también queda en el ejemplo: el de un hombre que entendió que servir no es figurar, sino resolver.

Y justamente por eso, su muerte no puede quedarse en una estadística más.

 

Aquí es donde el reconocimiento se vuelve exigencia.

Las autoridades no pueden limitarse a lamentar los hechos. No basta con comunicados, ni con condenas de rutina. El asesinato de Roberto obliga a una respuesta a la altura: una investigación seria, transparente y, sobre todo, resultados.

Hoy, la responsabilidad recae en las instituciones de seguridad y procuración de justicia. No solo para dar con los responsables, sino para demostrar que en Guanajuato todavía hay capacidad de respuesta ante la violencia.

Particularmente hoy no solo despido a un funcionario, despido a un amigo. A alguien que creyó en mí cuando nadie más lo hizo, que me tendió la mano sin condiciones y que siempre tuvo una palabra de consejo en los momentos clave. Roberto Castañeda no solo construía instituciones, también construía personas. Su confianza, su cercanía y su forma de orientar dejaron huella más allá de lo público. Por eso su ausencia no solo se siente en el ámbito institucional, se siente profundamente en lo personal.

A Roberto Castañeda se le honra con memoria, pero también con justicia.

Porque un hombre que dedicó su vida al servicio público no merece que su historia termine en el silencio de un expediente sin resolver.

Hoy Irapuato despide a un gran hombre, particularmente despido

Y exige, con la misma fuerza, que su muerte no quede impune.

 

Vuela Alto Ing. Robert!!

El Legado de Manuel Bribiesca en CANIRAC: Liderazgo de Alto Perfil y Resultados Tangibles

La gestión de Manuel Bribiesca Sahagún al frente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) —primero en León y posteriormente como el presidente estatal de Guanajuato— marca un antes y un después en la forma de entender el activismo político-empresarial en el Bajío.

Su periodo (2022-2026) no fue el de una presidencia de oficina y protocolos silenciosos; fue una gestión de intervención pública, debate frontal y fortalecimiento institucional bajo fuego cruzado.

Hacer un balance de estos años requiere analizar cómo un sector duramente golpeado por la pandemia logró no solo sobrevivir, sino posicionarse como un actor político y social de primer orden.

La Transformación del Gremio: De la Resistencia a la Relevancia

Bribiesca asumió el mando en un momento crítico, enfrentando la «triple presión»: la recuperación post-pandemia, la crisis de seguridad y una oleada de cambios regulatorios. Bajo su dirección, la delegación León rompió el techo de cristal de la representatividad.

Crecimiento Exponencial: Con más de 300 establecimientos afiliados, consolidó a León dentro del Top 10 de delegaciones más importantes de CANIRAC a nivel nacional.

Profesionalización: La capacitación de más de 2,500 colaboradores elevó el estándar de servicio, entendiendo que la competitividad del sector reside en su capital humano.

Identidad Regional: El impulso a la iniciativa «Guanajuato ¡Sí sabe!» fue un acierto estratégico para dotar de una narrativa cultural a la gastronomía local, convirtiéndola en un activo turístico de exportación.

El Activismo de la Provocación Útil

Si algo definió la marca Bribiesca fue su comunicación. La campaña «Si manejas, no te empedes» es el ejemplo perfecto de su estilo: rompió las formas tradicionales para priorizar el fondo.

«El mensaje debía hablar en el lenguaje de quienes están detrás del volante, no en el de los manuales de urbanidad.»

Aunque la controversia léxica generó roces con el gobierno municipal de León, el resultado fue un posicionamiento mediático sin precedentes que puso el foco en la responsabilidad social del consumo de alcohol. Asimismo, su postura frente a la Ley General del Tabaco, priorizando la salud pública sobre el amparo legal, demostró una madurez política que alineó sus valores personales con la ética gremial.

Seguridad: Propuestas frente a la Adversidad

En lugar de limitarse a la queja por el impacto de la inseguridad en la vida nocturna, la gestión de Manuel Bribiesca transitó hacia la colaboración técnica. Dos hitos documentan este avance:

Integración Tecnológica: La propuesta de conectar las cámaras de seguridad de los restaurantes al C4 transformó establecimientos privados en ojos aliados de la vigilancia urbana.

Perspectiva de Género: El programa «Mujeres Seguras» fue una respuesta institucional concreta a una demanda social urgente, demostrando que la cámara podía ser un espacio de protección y no solo de consumo.

Navegación Política: Autonomía y Consenso

Manuel Bribiesca logró lo que pocos líderes empresariales consiguen: mantener una interlocución constante con tres administraciones distintas (Diego Sinhue Rodríguez, Alejandra Gutiérrez y Libia Dennise García) sin perder la autonomía del gremio.

Con Alejandra Gutiérrez: Supo plantar banderas. La defensa de los horarios y la oposición a medidas punitivas frente a las preventivas marcaron una sana distancia institucional que protegió los intereses económicos de los restauranteros sin romper el diálogo.

Con Libia Dennise García: La transición hacia el gobierno estatal actual se dio en un marco de respeto institucional, cerrando su ciclo con un agradecimiento conjunto que subraya la estabilidad de la industria al final de su mandato.

El paso de Manuel Bribiesca Sahagún por CANIRAC deja un sector más unido, más visible y tecnológicamente más integrado a la realidad del estado.

Su presidencia estatal, la primera en la historia de Guanajuato, deja la vara alta para su sucesor, Joaquín Ledesma Nova, especialmente en la capacidad de convertir el debate público en una herramienta de gestión.

Manuel Bribiesca Sahagún no solo representó a quienes sirven mesas; representó a una industria que es el corazón del turismo y la economía del Bajío, recordándonos que un líder empresarial también debe ser un ciudadano activo en la discusión de las políticas públicas.

He dicho.

Humberto Gutiérrez