ASF señala daño por $3.5 mdp en Dolores Hidalgo; auditoría alcanza gestión vinculada al alcalde Adrián Alejandri

Por : Don Rommel y Rosario Martinez de la Vega

Dolores Hidalgo, Guanajuato. Una auditoría de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) encendió alertas sobre el manejo de recursos federales en el municipio de Dolores Hidalgo, al detectar un probable daño a la Hacienda Pública por más de $3.5 millones de pesos, derivado de una obra pública que, pese a haber sido pagada, no se encuentra en operación.

El señalamiento forma parte de la Auditoría de Cumplimiento 1039 correspondiente a la Cuenta Pública 2023, en la que se revisó el uso de más de 157 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISMUN).

Una obra pagada que no funciona

El hallazgo más delicado se centra en la construcción de un pozo profundo de agua entubada en la localidad La Cruz del Pastor, proyecto que recibió una inversión superior a $3.5 millones de pesos, pero que al momento de la revisión no estaba en operación.

De acuerdo con la ASF, la obra no contempló los trabajos necesarios para su conexión a la red de distribución, lo que impidió que cumpliera su objetivo social: dotar de agua a la población beneficiaria.

El resultado es contundente: recursos ejercidos sin generar beneficio público, lo que derivó en la emisión de un Pliego de Observaciones por posible daño patrimonial.

Intento de justificación insuficiente

Durante el proceso de auditoría, el municipio argumentó que la obra formaría parte de una segunda etapa que permitiría su operación; sin embargo, la ASF determinó que no se presentó evidencia suficiente que acreditara su funcionamiento o beneficio real.

En consecuencia, el monto observado  es de $ 3,529,713.73 pesos y permanece sin solventar.

Observaciones adicionales y debilidades estructurales

Aunque la mayor parte de los recursos auditados fue ejercida conforme a la normativa, la revisión también evidenció fallas en los mecanismos de transparencia, inconsistencias en la integración de expedientes de obra, debilidades en el sistema de control interno y omisiones en la difusión de resultados del gasto público.

Más de $ 4 millones observados, pero sólo uno persiste

En total, la auditoría determinó un monto observado superior a los 4.1 millones de pesos. Parte de estos recursos fue reintegrada o aclarada durante la revisión; sin embargo, el caso del pozo sin operar concentra la totalidad del monto pendiente.

Responsabilidad administrativa en curso

Derivado de los hallazgos, la Contraloría Municipal inició procedimientos internos para determinar posibles responsabilidades administrativas de servidores públicos involucrados. 

El contexto político

La auditoría corresponde al ejercicio fiscal 2023, pero sus efectos alcanzan la operación institucional vigente, en un contexto donde la administración encabezada por Adrián Alejandri enfrenta el reto de sostener la credibilidad en el manejo de recursos públicos.

Conclusión

La ASF  encontró un posible esquema generalizado de desvío en un caso emblemático que ilustra una falla recurrente en la gestión pública: obras que existen en papel, pero no en la vida cotidiana de la gente.

En Dolores Hidalgo, hoy, esa diferencia vale $3.5 millones de pesos.

Morena Guanajuato: una extraña relación

Por Mario Cervantes

La reunión de ayer encabezada por Luisa María Alcalde dejó más lecturas entre líneas que acuerdos visibles. Lejos de ser una muestra de cohesión, el encuentro evidenció que Morena en Guanajuato sigue operando bajo una lógica de equilibrios frágiles y acuerdos no escritos.

Uno de los elementos más reveladores fue la presencia de Ricardo Sheffield Padilla. Su asistencia confirma que está retomando, poco a poco, presencia en el estado. No es casual ni menor. Más aún, comienza a percibirse una tregua tácita con el grupo de los Prieto, algo que hace apenas unos meses parecía políticamente inviable.

Pero si las presencias mandan señales, las ausencias hablan aún más fuerte. La falta de varios perfiles relevantes vuelve a poner en entredicho la operación política de Luisa María Alcalde ante la ausencia de Alma Alcaraz delegada del bienestar en Guanajuato quien continúa arrastrando conflictos con Ricardo Sheffield que no ha logrado resolver. La desarticulación es evidente y se traduce en grandes vacíos.

¿Cómo es posible que la propia delegada del Bienestar en Guanajuato no esté presente en una reunión de esta naturaleza, encabezada por la dirigencia nacional de su partido?

La ausencia de Alma confirma el nivel de desconexión interna que vive el movimiento en el estado. Más que una omisión, parece un síntoma claro de la falta de control político y de una estructura que no termina de consolidarse.

En ese mismo escenario, llamó la atención el encuentro entre Hades Aguilar Castillo y el grupo de los Prieto, pese a que existen procesos legales en curso entre ellos (aún sin sentencia) La imagen reflejada resume la hipocresía más grande de la política en Guanajuato: adversarios que se sonríen mientras se apuñalan por la espalda. Hades Aguilar Castillo y el grupo de los Prieto no esconden el fondo del conflicto; la animadversión es profunda, incluso mayor que la que mantienen frente al PAN.

Lo que hoy parece una tregua es apenas una pausa táctica. El verdadero escenario se verá en campaña, particularmente en Salamanca, donde no sería extraño que se operen movimientos incluso con partidos contrarios con tal de frenar una candidatura. En política, la foto rara vez cuenta toda la historia.

Quien tomó ese momento para “posicionarse” fue David Méndez Mendizábal, pero no desde la construcción de agenda, sino desde su ETERNA defensa política por Hades Aguilar. Más alineamiento interno que propuesta hacia afuera.

Y si de reflectores se trata, el papel de Jesús Ramírez Garibay vuelve a ser el mismo: “presencia constante”, “participación activa” pero sin aterrizar en propuestas tangibles. Mucha foto, poca sustancia.
El clásico adulador que acompaña, celebra y aplaude, pero sin aterrizar.

Jesús me hace recordar a un gran mentor que tengo en la vida que siempre me ha enseñado que en esta vida : “ El que adula… Traiciona”

En contraste, destacó por su ausencia del Senador Emmanuel Reyes Carmona, quien no apareció bajo el argumento de una avería en carretera. Una explicación que, en política, rara vez se queda solo en lo logístico.

A esta lista se suma Bárbara Botello Santibáñez, quien simplemente no estuvo presente.

No todo es negativo. Existen perfiles que están haciendo su parte, como Job Gallardo, que ha mostrado trabajo constante en lo local, o Ricardo Ferro Baeza, quien cada vez se perfila con mayor claridad como posible abanderado en San Miguel de Allende.

Sin embargo, en Irapuato la representación dejó mucho que desear. Hizo falta la presencia de perfiles que sí han venido trabajando con consistencia, como Irma Leticia González Sánchez, cuya ausencia debilita el peso territorial en un municipio clave.

Morena en Guanajuato atraviesa una etapa peculiar: treguas incómodas, liderazgos fragmentados y una constante disputa por espacios internos. El desgaste de la marca PAN es inminente; eso es evidente en el ánimo social y en los ciclos políticos. Pero también es cierto que la caballada en Morena sigue siendo flaca: no se están fortaleciendo perfiles con seriedad, y lo poco que avanza el partido parece depender más del desgaste del adversario que de una construcción propia sólida.

En ese contexto, hay un riesgo mayor que no se puede ignorar: la ruptura interna y la posible presencia de grupos criminales vinculados a algunos perfiles pueden terminar por tirar cualquier avance político construido.

Por eso, más allá de la foto, será fundamental observar quiénes aparecen en ella cuando llegue el momento de las candidaturas. No basta con la cercanía política ni con la lealtad de grupo. Será indispensable que quienes aspiren a cargos de elección popular puedan acreditar, sin duda alguna, que están libres de cualquier vínculo o colusión con el crimen organizado.

Porque en un estado como Guanajuato, ese ya no es un tema político: es una exigencia mínima de gobernabilidad.

A ocho semanas de su apertura, “dispensario”impulsado por el Diputado Federal Pepe Aguirre opera sin medicamentos en Irapuato

Por: Don Rommel.

En política, hay dos formas de ejercer el poder: con resultados o con discursos. El diputado federal Pepe Aguirre parece haber optado por la segunda.

A pesar de haber llegado a la Cámara de Diputados con el respaldo de las urnas, su paso por San Lázaro ha transcurrido en un discreto segundo plano. Sin iniciativas de alto impacto, sin protagonismo en tribuna y sin una agenda clara que responda a las necesidades de su distrito, su desempeño se diluye entre la inercia legislativa que tanto se le critica a la clase política.

Pero si en el Congreso su presencia es tenue, en territorio la historia no mejora.

Recientemente, el diputado inauguró un dispensario médico como parte de sus acciones de cercanía con la ciudadanía. La imagen listones, fotografías, discurso, parecía anunciar una solución tangible para quienes más lo necesitan. Sin embargo, la realidad rápidamente alcanzó a la narrativa: un espacio sin insumos, sin medicamentos, sin capacidad real de atención.

Un dispensario vacío.

La escena no es menor. Es, en muchos sentidos, una metáfora precisa del estilo de hacer política que hoy se cuestiona: proyectos que se anuncian antes de estar listos, soluciones que se presumen antes de existir, y una desconexión evidente entre lo que se dice y lo que realmente se entrega.

Porque un diputado no está para cortar listones, sino para construir resultados.

Y ahí es donde la evaluación se vuelve incómoda. Cuando se contrastan expectativas con hechos, lo que aparece no es una gestión destacada, sino una representación que no logra traducirse en beneficios concretos para su distrito. Ni en el Congreso ni en territorio.

El caso del dispensario no es un hecho aislado; es un síntoma. Un reflejo de una forma de gobernar que privilegia la forma sobre el fondo. Que apuesta por la imagen antes que por la sustancia.

Y en ese sentido, la crítica trasciende al propio legislador. Porque lo ocurrido no solo habla de un diputado, sino de un modelo político que ha hecho de la improvisación una constante.

Más allá del caso del dispensario, el tema de fondo apunta a una ausencia más amplia. En la Cámara de Diputados, el diputado federal Pepe Aguirre no ha destacado por impulsar una agenda sólida en materia de salud enfocada en Irapuato. No hay registro público de iniciativas relevantes relacionadas con el fortalecimiento del IMSS, la ampliación de infraestructura hospitalaria o el abasto de medicamentos en su distrito.

Su participación se ha limitado a votaciones generales alineadas a su grupo parlamentario, sin que se traduzcan en gestiones concretas para atender uno de los problemas más sensibles de la población. En ese contexto, un dispensario sin medicamentos no solo exhibe una falla operativa, sino que refleja la ausencia de una política de salud con resultados tangibles a nivel local.

Morena se contradice en Guanajuato: diputados critican conciertos mientras Sheinbaum los respalda.

Por Ángel Rivera

En política, la coherencia no es opcional. Es la base de la credibilidad. Y hoy, en Guanajuato, la bancada de Morena enfrenta una contradicción que no pasa desapercibida: mientras a nivel local se cuestionan los conciertos y eventos públicos incluidas ferias, desde la Presidencia de la República se respaldan como parte de una política social y cultural.

Por un lado, diputados locales de Morena han insistido en criticar la realización de conciertos en ferias y eventos municipales, señalando presuntos excesos en el gasto, falta de prioridades o incluso calificándolos como distractores frente a los problemas del estado. El discurso es claro: austeridad y enfoque en lo urgente.

Pero en el plano nacional, la narrativa cambia.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido este tipo de eventos como herramientas legítimas de política pública: acceso a la cultura, convivencia social y dinamización económica. No es una postura aislada. El propio gobierno federal ha impulsado conciertos masivos en espacios públicos, llevando artistas de gran convocatoria al corazón del país.

Ahí están los casos recientes: presentaciones en el Zócalo de la Ciudad de México con espectáculos de alto impacto, como los de Grupo Firme o Shakira que han sido promovidos como eventos abiertos y accesibles para la ciudadanía.

La contradicción es evidente.

Lo que en Guanajuato critican como gasto innecesario, a nivel federal se promueve como política pública. Lo que aquí se señala como exceso, allá se presenta como inclusión cultural.

Dos discursos dentro del mismo partido. Dos visiones que no dialogan entre sí.

El problema no es si los conciertos deben realizarse o no. El problema es la inconsistencia.

Porque cuando un partido no logra alinear su narrativa entre lo local y lo nacional, lo que transmite no es pluralidad, es desorden. Y en este caso, también evidencia una crítica que parece más política que técnica.

Si los conciertos son negativos en Guanajuato, ¿por qué son positivos en el Zócalo?
Si representan un gasto cuestionable, ¿por qué a nivel federal se impulsan como eventos emblemáticos?

La crítica local de Morena pierde fuerza cuando se enfrenta a la realidad de su propio gobierno.

Y eso tiene consecuencias.

Porque en lugar de posicionarse como una oposición seria y propositiva, la bancada local cae en una lógica contradictoria que debilita su credibilidad. Se cuestiona sin construir, se señala sin matices y se ignora el contexto nacional del propio partido.

Morena tiene un reto urgente en Guanajuato: decidir si va a construir una postura propia, seria y consistente, o si seguirá adaptando su discurso según la coyuntura.

Porque cuando un partido critica en lo local lo que celebra en lo nacional, deja de ser una alternativa clara y se convierte en un mensaje confuso.

Y en política, la confusión rara vez juega a favor.

Diputado de Morena, David Mendizábal, gasta $800 mil pesos en asesores y no tiene productividad legislativa

Por: Mario Villegas

En política, el gasto revela prioridades. Y en el caso del diputado plurinominal de Morena en Guanajuato, David Martínez Mendizábal, los números dibujan una constante difícil de ignorar: cerca de $800 mil pesos destinados a honorarios en cuatro periodos auditados.

No es un rubro menor. Es, de hecho, el más recurrente dentro de su gasto operativo. Y también el más opaco.

Los informes revisados muestran montos, pero no explicaciones. No hay claridad pública sobre quiénes reciben esos recursos, bajo qué criterios se asignan o qué funciones concretas desempeñan. El principal gasto del legislador es, al mismo tiempo, el menos transparente.

A esto se suma un elemento inquietante: las auditorías no revisan la totalidad del gasto. Se basan en muestras. Y en sus propias conclusiones advierten que podrían existir inconsistencias no detectadas. Es decir, lo que se ve no necesariamente es todo lo que hay.

En paralelo, la actividad legislativa del diputado ofrece otra dimensión del análisis.

(Ejemplo: 2023: fuente : Congreso del Estado de Guanajuato)

David Mendizábal ha participado en decenas de iniciativas. El número cercano a 79 iniciativas podría sugerir dinamismo. Pero en el Congreso, la productividad no se mide en documentos presentados, sino en leyes aprobadas. Y ahí su rastro se diluye.

No se le asocia con reformas estructurales propias ni con cambios legislativos que hayan redefinido la agenda estatal. Su papel ha sido mediatico, usando “voltaren”  como herramienta publicitaria, pero no es un diputado determinante. Presente, pero no decisivo.

Resulta paradójico que, pese a su perfil académico y su constante apelación a los derechos humanos, David Martínez Mendizábal acumule observaciones técnicas incluso en sus propias iniciativas. Mediante el oficio D-PRODHEG/189/2022, fechado el 22 de agosto de 2022, la Procuraduría de Derechos Humanos de Guanajuato emitió un análisis legislativo sobre su propuesta —presentada junto con la diputada Martha Edith Moreno— para reformar diversas leyes en materia de violencia contra las mujeres por interpósita persona . En dicho documento se advierten deficiencias relevantes: el uso de conceptos ambiguos como “personas allegadas”, la falta de una definición clara y consensuada de violencia vicaria a nivel nacional, así como omisiones frente a otros marcos legales que incluyen más supuestos y sujetos afectados. Incluso se señala que la redacción propuesta podría generar exclusiones y problemas de interpretación jurídica. Es decir, una iniciativa con una causa legítima, pero con debilidades técnicas de origen. No es un caso aislado: la acción de inconstitucionalidad promovida desde el Congreso hace meses tampoco prosperó, reforzando un patrón en su desempeño. Mendizábal parece dominar el discurso, pero no la técnica legislativa, y ahí es donde su formación académica no se traduce en experiencia efectiva para construir leyes sólidas.

Tal vez el problema de fondo no está en la intención, sino en la distancia. A David Martínez Mendizábal le hace falta salir más del escritorio, recorrer Guanajuato, escuchar fuera de la tribuna y volver, aunque sea por momentos, a su natal Valle de Santiago. Porque la diputación no se ejerce solo desde la academia ni desde el discurso técnico, sino desde el contacto con la realidad. Y ahí, en el campo, en la calle y en la vida cotidiana, es donde se construyen las leyes que realmente funcionan.

PAN: desgaste de marca, mismos de siempre y la urgencia de abrirse a ciudadanos y empresarios

Por Mario Felipe Cervantes Villegas

Por más que dentro de la llamada “familia panista” se insista en señalar al PRI como el gran lastre electoral por su desgaste histórico, la realidad vista con frialdad es otra: la marca PAN también está desgastada.

Y no es un tema ideológico, es un tema de percepción.

Durante años, el PAN ha construido una narrativa de diferenciación frente al PRI, señalando corrupción, prácticas del pasado y estructuras cerradas. Sin embargo, hoy enfrenta un problema similar: la repetición de los mismos perfiles, los mismos grupos y las mismas decisiones cupulares.

En estados como Guanajuato esto es evidente.
Cambian los cargos, maquillan los discursos, pero los nombres siguen siendo prácticamente los mismos. La rotación interna ha sustituido a la renovación real.

Y ahí está el punto clave.

La política ya no es solo de partidos

El problema del PAN no es solo político, es profundamente simbólico: ha perdido claridad sobre lo que representa y dejó de ser un proyecto de ciudadanos para convertirse en una estructura cerrada que recicla perfiles y decisiones.

En ese proceso, se desconectó del sentir social, comunica desde la técnica pero no desde la emoción y proyecta más distancia que pertenencia. No es que México haya dejado de creer en la derecha, es que dejó de creer en una derecha que no conecta con su realidad ni traduce sus ideas en empatía.

A esto se suma un error grave: replicar prácticas que antes criticaban, como las “corcholatas” de Morena, enfocándose más en espectaculares y posicionamiento de imagen que en caminar las calles, escuchar y construir desde abajo con ciudadanos y empresarios; basta ver el caso de León, donde la estrategia ha privilegiado la exposición sobre la cercanía. Hoy en día la política cambió: ya no se posiciona una marca, se evalúa a la persona; ya no gana quien más se anuncia, sino quien logra conexión. Y cuando la gente deja de verse reflejada, no rechaza… simplemente se aleja.

Hoy, en la percepción ciudadana, la imagen negativa pesa por igual en figuras como Alejandro Moreno y Ricardo Anaya.
Las figuras “nuevas” como Jorge Romero siguen representando la imagen del viejo político de antes, su estilo, su copete , su forma de comunicar “alzando la voz”, manoteando, “cansados del régimen” … es la política del guión, la de siempre, la que narra Luis Spota en la “Costumbre del Poder”

El PAN estatal, dirigido por Aldo Márquez, enfrenta un gran reto de cara a las presidencias municipales y diputaciones locales: ya no basta con la marca ni con la estructura. El desgaste es real, los mismos perfiles generan rechazo y la competencia es cada vez más territorial. Si no hay apertura y renovación, el riesgo es claro: perder espacios que históricamente parecían seguros. Guanajuato tiene perfiles valiosos que hoy están fuera del juego: empresarios reconocidos que no necesitan del cargo para enriquecerse, médicos de trayectoria, líderes sociales con legitimidad real.

En 2024, el PAN en México, apenas ganó 3 distritos por sí solo en todo México.
El PRI ganó 0 distritos de mayoría relativa compitiendo solo (sin coalición)
Ese es su tamaño real sin alianzas.

Si en el 2027 la coalición PRI-PAN se da en algunos estados y se decanta por un ciudadano, existen altas probabilidades de que puedan abanderar los proyectos de Zacatecas, Michoacán, Sinaloa, sin contar la permanencia en Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes.

Las alarmas se encienden en Guanajuato. Hoy ya no basta con ganar León; el escenario cambió. La lógica electoral dejó de concentrarse en las grandes ciudades y ahora se define en el territorio completo. Así lo entendió en su momento Donald Trump: no ganó solo por sus bastiones, ganó al enfocarse en estados y regiones que parecían menores, pero que resultaron decisivos. En Guanajuato puede ocurrir lo mismo. Si el PAN no voltea a ver los municipios medianos y pequeños, si no construye presencia real por medio de representantes ciudadanos fuera de sus zonas cómodas, el riesgo es claro: perder donde antes ni siquiera competían.

Porque hoy las elecciones ya no se ganan en las capitales, se ganan sumando territorio.

Roberto Castañeda, un gran hombre

Mario Felipe Cervantes Villegas

Hoy Irapuato no solo pierde a un funcionario. Hoy se apaga la vida de Roberto Castañeda, un gran servidor público que entendió su responsabilidad más allá del cargo: como una misión.

Su asesinato no solo duele por la forma, duele por el fondo. Porque cuando cae un hombre como Castañeda, no se pierde únicamente a una persona; se pierde Irapuato, se pierde el compromiso y una forma de trabajar que hoy es poco común en el servicio público.

Roberto Castañeda no fue producto de la improvisación. Su trayectoria se construyó con años de trabajo técnico, con disciplina y con una comprensión clara de los desafíos que enfrentan ciudades como Celeya e  Irapuato, particularmente en uno de los temas más sensibles: el agua.

Desde su inicio como funcionario, Roberto asumió una tarea compleja: garantizar el abastecimiento de agua, modernizar la infraestructura y pensar en los que menos tienen.

No era un político de reflectores. No buscaba el aplauso inmediato ni la narrativa fácil. Su estilo era otro: el de quien trabaja en silencio y responde con hechos. En tiempos donde la política se ha vuelto espectáculo, él representaba lo contrario: ejecución, constancia y responsabilidad.

Quienes lo conocieron coinciden en algo: su congruencia. No decía una cosa y hacía otra. En un entorno público donde la confianza es frágil, esa consistencia vale más que cualquier discurso.

Roberto Castañeda fue también un funcionario que entendió el cambio generacional que vive el servicio público. Siempre confió en los jóvenes, les abrió espacios y apostó por su talento como motor de transformación. Creía en una administración moderna, más ágil y eficiente, y por eso impulsó la digitalización como herramienta clave para mejorar procesos, transparentar la gestión y acercar los servicios a la ciudadanía. No veía la tecnología como discurso, sino como una ruta obligada para construir instituciones más sólidas y preparadas para el futuro.

Su legado queda en las obras, en los proyectos que seguirán funcionando, en la infraestructura que continuará beneficiando a miles de familias, en todos los servidores públicos.

Pero también queda en el ejemplo: el de un hombre que entendió que servir no es figurar, sino resolver.

Y justamente por eso, su muerte no puede quedarse en una estadística más.

 

Aquí es donde el reconocimiento se vuelve exigencia.

Las autoridades no pueden limitarse a lamentar los hechos. No basta con comunicados, ni con condenas de rutina. El asesinato de Roberto obliga a una respuesta a la altura: una investigación seria, transparente y, sobre todo, resultados.

Hoy, la responsabilidad recae en las instituciones de seguridad y procuración de justicia. No solo para dar con los responsables, sino para demostrar que en Guanajuato todavía hay capacidad de respuesta ante la violencia.

Particularmente hoy no solo despido a un funcionario, despido a un amigo. A alguien que creyó en mí cuando nadie más lo hizo, que me tendió la mano sin condiciones y que siempre tuvo una palabra de consejo en los momentos clave. Roberto Castañeda no solo construía instituciones, también construía personas. Su confianza, su cercanía y su forma de orientar dejaron huella más allá de lo público. Por eso su ausencia no solo se siente en el ámbito institucional, se siente profundamente en lo personal.

A Roberto Castañeda se le honra con memoria, pero también con justicia.

Porque un hombre que dedicó su vida al servicio público no merece que su historia termine en el silencio de un expediente sin resolver.

Hoy Irapuato despide a un gran hombre, particularmente despido

Y exige, con la misma fuerza, que su muerte no quede impune.

 

Vuela Alto Ing. Robert!!

El Legado de Manuel Bribiesca en CANIRAC: Liderazgo de Alto Perfil y Resultados Tangibles

La gestión de Manuel Bribiesca Sahagún al frente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) —primero en León y posteriormente como el presidente estatal de Guanajuato— marca un antes y un después en la forma de entender el activismo político-empresarial en el Bajío.

Su periodo (2022-2026) no fue el de una presidencia de oficina y protocolos silenciosos; fue una gestión de intervención pública, debate frontal y fortalecimiento institucional bajo fuego cruzado.

Hacer un balance de estos años requiere analizar cómo un sector duramente golpeado por la pandemia logró no solo sobrevivir, sino posicionarse como un actor político y social de primer orden.

La Transformación del Gremio: De la Resistencia a la Relevancia

Bribiesca asumió el mando en un momento crítico, enfrentando la «triple presión»: la recuperación post-pandemia, la crisis de seguridad y una oleada de cambios regulatorios. Bajo su dirección, la delegación León rompió el techo de cristal de la representatividad.

Crecimiento Exponencial: Con más de 300 establecimientos afiliados, consolidó a León dentro del Top 10 de delegaciones más importantes de CANIRAC a nivel nacional.

Profesionalización: La capacitación de más de 2,500 colaboradores elevó el estándar de servicio, entendiendo que la competitividad del sector reside en su capital humano.

Identidad Regional: El impulso a la iniciativa «Guanajuato ¡Sí sabe!» fue un acierto estratégico para dotar de una narrativa cultural a la gastronomía local, convirtiéndola en un activo turístico de exportación.

El Activismo de la Provocación Útil

Si algo definió la marca Bribiesca fue su comunicación. La campaña «Si manejas, no te empedes» es el ejemplo perfecto de su estilo: rompió las formas tradicionales para priorizar el fondo.

«El mensaje debía hablar en el lenguaje de quienes están detrás del volante, no en el de los manuales de urbanidad.»

Aunque la controversia léxica generó roces con el gobierno municipal de León, el resultado fue un posicionamiento mediático sin precedentes que puso el foco en la responsabilidad social del consumo de alcohol. Asimismo, su postura frente a la Ley General del Tabaco, priorizando la salud pública sobre el amparo legal, demostró una madurez política que alineó sus valores personales con la ética gremial.

Seguridad: Propuestas frente a la Adversidad

En lugar de limitarse a la queja por el impacto de la inseguridad en la vida nocturna, la gestión de Manuel Bribiesca transitó hacia la colaboración técnica. Dos hitos documentan este avance:

Integración Tecnológica: La propuesta de conectar las cámaras de seguridad de los restaurantes al C4 transformó establecimientos privados en ojos aliados de la vigilancia urbana.

Perspectiva de Género: El programa «Mujeres Seguras» fue una respuesta institucional concreta a una demanda social urgente, demostrando que la cámara podía ser un espacio de protección y no solo de consumo.

Navegación Política: Autonomía y Consenso

Manuel Bribiesca logró lo que pocos líderes empresariales consiguen: mantener una interlocución constante con tres administraciones distintas (Diego Sinhue Rodríguez, Alejandra Gutiérrez y Libia Dennise García) sin perder la autonomía del gremio.

Con Alejandra Gutiérrez: Supo plantar banderas. La defensa de los horarios y la oposición a medidas punitivas frente a las preventivas marcaron una sana distancia institucional que protegió los intereses económicos de los restauranteros sin romper el diálogo.

Con Libia Dennise García: La transición hacia el gobierno estatal actual se dio en un marco de respeto institucional, cerrando su ciclo con un agradecimiento conjunto que subraya la estabilidad de la industria al final de su mandato.

El paso de Manuel Bribiesca Sahagún por CANIRAC deja un sector más unido, más visible y tecnológicamente más integrado a la realidad del estado.

Su presidencia estatal, la primera en la historia de Guanajuato, deja la vara alta para su sucesor, Joaquín Ledesma Nova, especialmente en la capacidad de convertir el debate público en una herramienta de gestión.

Manuel Bribiesca Sahagún no solo representó a quienes sirven mesas; representó a una industria que es el corazón del turismo y la economía del Bajío, recordándonos que un líder empresarial también debe ser un ciudadano activo en la discusión de las políticas públicas.

He dicho.

Humberto Gutiérrez

Irapuato 2027: el político que entienda la ciudad… va a gobernar

La elección de 2027 en Irapuato no se va a definir como las anteriores.

No será una elección de estructuras, ni de redes sociales; será menos ideológica y más pragmática, porque ese es el nuevo perfil del irapuatense: un votante que ha dejado de guiarse por partidos y discursos, y que hoy decide en función de lo que vive todos los días, de lo que le duele y de quién realmente le resuelve.

Porque Irapuato ya cambió.
Y quien no entienda ese cambio, simplemente no va a conectar.

Hoy la ciudad enfrenta una acumulación de fenómenos sociales que ya no pueden analizarse de forma aislada:

La inseguridad dejó de ser un evento y se convirtió en entorno que ha cambiado la dinámica y el humor social del Irapuatense

El crecimiento urbano de Irapuato ha superado su planeación, expandiendo la ciudad hacia la periferia y aumentando las distancias, mientras el parque vehicular crece más rápido que la infraestructura; el resultado es una movilidad más congestionada, con traslados más largos, costosos y desgastantes para la población.

Irapuato enfrenta un problema estructural de agua: gran parte de su red hidráulica supera los 40 años, lo que provoca fugas, baja eficiencia y fallas constantes; por ello, el siguiente gobierno deberá invertir de forma millonaria en su renovación, con un costo político inevitable.

El siguiente político en Irapuato tendrá que cambiar su modelo de comunicación, no por moda, sino por una realidad social: la gente ya no confía en lo institucional porque lo percibe lejano y poco creíble, y conecta más con lo cercano y auténtico, como lo muestran perfiles como Zohran Mamdani. Esto implica herramientas concretas: videos simples y directos grabados en el momento, presencia constante en redes, interacción real en comentarios, uso de WhatsApp para informar y responder, mensajes claros y cotidianos, y una narrativa construida desde la calle y no desde la oficina. En un entorno de frustración e inseguridad, la ciudadanía no busca producción, busca verdad; por eso el modelo tendrá que ser más sencillo, más humano y más consistente.

La clase media Irapuatense opera bajo mayor presión económica y percepción de riesgo.

El siguiente político en Irapuato tendrá que ir más allá de la seguridad y asumir una reingeniería social desde el municipio. No bastará con entregar apoyos como calentadores o estufas; hoy la gente necesita ser escuchada, atendida y acompañada. El reto será concreto: fortalecer servicios básicos, invertir en atención psicológica municipal de calidad, implementar programas de prevención y atención a las adicciones con enfoque territorial y generar espacios reales de integración comunitaria. Más que apoyos materiales, la ciudadanía está demandando cercanía, atención y soluciones que reconstruyan la convivencia.

Ese es el terreno real en Irapuato del 2027.

Desde mi posición —no solo como empresario, sino también desde el activismo— me toca recorrer la ciudad y recoger el sentimiento de la gente . Escuchar lo que no se reporta, entender lo que no se mide pero hay una precisión necesaria: escuchar no sustituye analizar.

La ciencia de datos explica y ayuda a entender el fenómeno y solucionarlo.

El candidato que no logre integrar ambas dimensiones, va a construir decisiones incompletas.

A partir de ello, el perfil competitivo hacia 2027 no puede ser convencional.

Un verdadero estadista es el que gobierna con base en el conocimiento científico y con el apoyo de especialistas; no quien delega las decisiones en incondicionales que validan sin cuestionar.

La ingeniería electoral hacia 2027 tampoco será lo que tradicionalmente se ha entendido.

No se limitará a segmentar votantes.
Se centrará en comprender comportamientos.

El votante que definirá la elección en Irapuato es, en su mayoría, un adulto joven de entre 25 y 44 años, perteneciente a una clase media y trabajadora que vive bajo presión constante: se traslada todos los días, enfrenta inseguridad, lidia con servicios públicos deficientes y con un ingreso que pocas veces alcanza con holgura. No es un votante ideológico ni leal a un partido; es volátil, crítico y cada vez más desconfiado, que decide su voto a partir de lo que vive en su colonia y en su rutina diaria. Más que discursos o promesas, evalúa resultados concretos, y su decisión se construye desde la experiencia cotidiana: si su entorno mejora, permanece; si no, castiga.

Esta columna no está dirigida a una persona ni a un partido en particular, sino a todas las fuerzas políticas que competirán en Irapuato. Es una reflexión construida desde la experiencia de quien, como empresario joven, observa la ciudad en su operación diaria, pero también desde el análisis de datos, los fenómenos sociales y las nuevas dinámicas que hoy están redefiniendo la política. El mensaje es claro: el perfil del próximo liderazgo ya no admite improvisaciones. Irapuato exige perfiles más completos, más preparados y más conectados con su realidad. Quien no entienda esta exigencia y no postule a los mejores, no solo perderá una elección, quedará fuera de la relevancia pública. Porque en el Irapuato que viene, los proyectos políticos que no evolucionen están condenados a desaparecer.

Diputados de Morena en Guanajuato amplifican observaciones locales y minimizan casos federales de mayor impacto

El debate sobre el abasto de medicamentos en Guanajuato ha dejado de ser un asunto de salud pública para convertirse en un botín político. Los diputados locales de Morena han encontrado en el tema una plataforma de golpeteo, ignorando en el proceso una regla básica de la fiscalización: el que acusa, debería tener la casa limpia.

Lo verdaderamente preocupante no es que se exija transparencia —una demanda siempre legítima y necesaria—, sino la ligereza y el dolo con el que se interpretan los procesos institucionales. Las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) son, por definición técnica, solicitudes de aclaración dentro de un proceso en curso; no son sentencias firmes ni acreditan en automático un daño patrimonial. Sin embargo, en el discurso legislativo, estas sutilezas desaparecen para construir narrativas de escándalo y erigir tribunales mediáticos antes de que concluyan las auditorías.

El problema de esta estridencia y de su tono de superioridad moral es que no resisten la prueba del espejo. Si el estándar de pureza será la ASF, el análisis debe ser parejo. Y es ahí donde el discurso guinda se resquebraja.

A nivel federal, en las estructuras directamente operadas por la autodenominada Cuarta Transformación, las anomalías no solo superan con creces los montos locales, sino que exhiben fallas estructurales mucho más graves.

Hablamos del caso Birmex, que arrastra más de 1,044 millones de pesos pendientes por aclarar, con expedientes que documentan desde pagos sin respaldo hasta la entrega de medicamentos caducos. Hablamos del extinto Insabi, donde la ASF detectó irregularidades por 651 millones de pesos en un periodo crítico donde apenas se logró entregar el 5.1% de los fármacos oncológicos demandados. Hablamos de Veracruz, bastión del oficialismo, con un boquete financiero por aclarar que supera los 730 millones.

En suma, estamos ante más de 2,500 millones de pesos en la opacidad institucional, a lo que habría que sumarle un proceso federal de compra consolidada anulado por cerca de 13 mil millones. Frente a este desastre administrativo, el tono de los legisladores cambia radicalmente. El escándalo se vuelve silencio; la condena inmediata se transforma en matiz y justificación.

Esta diferencia no es técnica, es profundamente política y evidencia un uso selectivo de la rendición de cuentas: implacables hacia afuera, pero condescendientes hacia adentro.

La narrativa pierde aún más sustento cuando intentan satanizar a proveedores específicos, como DIMESA o PHARMAJAL, presentándolos como un fenómeno exclusivo de Guanajuato, omitiendo convenientemente que estas empresas son contratistas habituales en estados gobernados por su propio partido.

Aquí es donde el papel de diputados como Hades Aguilar y David Mendizábal resulta cuestionable. Su actuación en tribuna se reduce a ser cajas de resonancia de una lógica federal: amplificar los procesos en curso cuando conviene golpear al adversario, y minimizar el desastre cuando las irregularidades manchan al propio proyecto.

Cuando la transparencia se aplica a conveniencia, deja de ser un mecanismo de control institucional para convertirse en una simple herramienta de golpeteo. No es un tema de ser gobierno u oposición, es un tema de consistencia elemental. Y en política, esa falta de congruencia tiene nombre. Tarde o temprano, también tiene costo.

Por Mario Villegas