El proyecto Olinia, un automóvil eléctrico mexicano, ha experimentado cambios significativos en su desarrollo. Originalmente anunciado a un precio de 90,000 pesos, la nueva cifra se sitúa en aproximadamente 150,000 pesos. Esta modificación en el costo ha suscitado una reevaluación de su posición en el mercado.
El coordinador del proyecto, Roberto Capuano Tripp, enfatizó en un webinar que, aunque el precio es superior, Olinia sigue siendo más económico que otros modelos convencionales, como el Renault Kwid o el Chevrolet Aveo, que oscilan entre 220,000 y 290,000 pesos. Sin embargo, ya no representa la oportunidad financiera inicialmente prometida.
Los plazos de entrega también han sido ajustados. Se esperaba que Olinia estuviera disponible para su uso durante la inauguración del Mundial 2026, pero en su lugar se presentará un prototipo funcional. Las primeras unidades comercializables no estarán listas antes del primer semestre de 2027.
El equipo detrás de Olinia, compuesto por aproximadamente 70 especialistas de diversas instituciones, trabaja en un entorno dinámico, con un ritmo acelerado de desarrollo. Una de las prioridades es la producción de baterías, las cuales representan un 40% del costo total del vehículo. Se ha establecido una planta de manufactura en colaboración con la Secretaría de Energía, con una capacidad de 150 megawatts hora por turno.
Olinia tiene una velocidad máxima de 50 km/h, diseñada intencionalmente para su uso urbano. Esta característica simplifica tanto el diseño como la producción, considerando que el 69% de la población en México reside en áreas urbanas, donde esta velocidad es generalmente suficiente.
Finalmente, la legalización del Olinia en las vías públicas depende de la normativa vigente. Desde octubre del año pasado, se está discutiendo una propuesta para regular minivehículos urbanos, lo que es esencial para la viabilidad de este innovador automóvil en el mercado mexicano.
