La filial de Al Qaeda en el Sahel ha reivindicado ataques coordinados en Mali, incluyendo ofensivas contra instalaciones militares y administrativas en Bamako y sus alrededores, así como la toma de la ciudad estratégica de Kidal. Este grupo, conocido como el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, también informó de ataques dirigidos a las sedes del presidente y del ministro de Defensa, así como al aeropuerto internacional de la capital.
Además, el grupo afirmó haber tomado el control de la ciudad de Mopti y la mayoría de las posiciones militares en Sévaré y Gao. Las operaciones en el norte del país contaron con el apoyo del Frente de Liberación del Azawad, una coalición de grupos nacionalistas que demandan la independencia de esa región.
Residentes y autoridades locales confirmaron que hombres armados llevaron a cabo ataques en varios puntos de Bamako y otras ciudades. El Ejército de Mali indicó que grupos terroristas armados no identificados atacaron ciertos lugares y cuarteles en la capital, y afirmó que sus soldados estaban comprometidos en eliminar a los atacantes.
Mali enfrenta una grave crisis de seguridad debido a insurgencias impulsadas por grupos vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico, además de una rebelión separatista en el norte. El país, junto con Níger y Burkina Faso, ha intensificado su lucha contra estas milicias armadas en la última década. Las juntas militares que rigen estos países, tras varios golpes de Estado, han buscado apoyo en Rusia para combatir el extremismo islamista, alejándose de los aliados occidentales.
