TikTok y otras plataformas de redes sociales han cambiado la manera en que los jóvenes buscan información, desplazando a los motores de búsqueda tradicionales. Este fenómeno es particularmente notorio en México, donde una creciente conectividad ha llevado a más del 76% de los internautas a utilizar TikTok, alcanzando a 85.4 millones de personas mayores de 18 años.
Según un reporte de Sprout Social, muchos jóvenes ahora prefieren videos cortos en lugar de páginas web, buscando respuestas de forma más inmediata. La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, realizada por Inegi, destaca que el 91.2% de los internautas mexicanos accede a WhatsApp y que Facebook continúa siendo la red social más utilizada, aunque TikTok se destaca por su rápido crecimiento.
En Michoacán, el 82.5% de la población tiene acceso a Internet, y el 88.4% de esos usuarios utiliza redes sociales, representando más de dos millones de personas activas en plataformas digitales. La mayoría de estos accesos se realiza a través de teléfonos móviles, con 3.52 millones de dispositivos activos en la entidad.
El interés por la inmediatez ha llevado a la Generación Z a preferir las redes sociales como su fuente principal de información, con un 41% priorizando estos medios sobre los buscadores tradicionales. Este cambio de paradigma se refleja en la consulta de información cotidiana y productos a través de contenido generado por otros usuarios, confiando en redes de información horizontal.
Los más jóvenes, nacidos a partir de 2013, están expuestos directamente a este entorno digital, dedicando un promedio de dos horas al día a TikTok. Aunque el acceso está restringido a mayores de 13 años, un 30% de los niños de 5 a 7 años utiliza la plataforma.
Sin embargo, la fiabilidad de la información en estas redes es cuestionable. Estudios indican que hay una probabilidad significativa de encontrar contenido falso en búsquedas sobre salud y otros temas importantes. El diseño de estas plataformas, orientado a retener la atención del usuario, y el uso de un lenguaje eufemístico para eludir restricciones pueden contribuir a una diseminación de información engañosa.
