El expresidente francés Nicolas Sarkozy enfrentó este miércoles un intenso momento en el tribunal que investiga el financiamiento de su campaña presidencial de 2007, presuntamente vinculado a dinero libio. Su antiguo jefe de gabinete, Claude Guéant, emitió testimonios que generaron una respuesta airada de Sarkozy, quien negó las acusaciones de haber favorecido al régimen de Muamar Gadafi.
Las declaraciones de Guéant mencionaron contactos con Abdallah Senoussi, considerado un personaje clave en el régimen libio y condenado a cadena perpetua en Francia por un atentado terrorista que causó la muerte de 170 personas en 1989. Sarkozy rechazó cualquier implicación en esos contactos, afirmando que no pudo haber intervenido en favor de Senoussi.
Durante su declaración, Sarkozy recordó que una de sus promesas en la campaña de 2007 fue no otorgar amnistías, una práctica habitual de sus predecesores. Subrayó que no existía razón para que los libios solicitaran ninguna amnistía, desestimando las afirmaciones de Guéant, quien había señalado que recibió instrucciones de revisar el caso de Senoussi durante una cumbre con Gadafi.
Sarkozy intentó desacreditar a Guéant al señalar que la memoria de su excolaborador podría estar fallando, aunque este último, a sus 81 años, no pudo aparecer en el juicio por motivos de salud. Además, Sarkozy negó haber recibido información sobre los vínculos de Guéant con Senoussi y destacó algunas contradicciones en los testimonios, aunque consideró que no impactaban en el fondo del asunto.
El expresidente mostró gran irritación al abordar las acusaciones sobre la supuesta financiación de su campaña con fondos libios, argumentando que las cantidades en cuestión servían para mantener el estilo de vida de Ziad Takieddine, un mediador vinculado al caso. Según sus afirmaciones, parte de esos fondos, alrededor de seis millones de euros, habrían regresado a la familia de Senoussi, lo que él calificó como «un escándalo dentro del escándalo».
Sarkozy insistió en que ningún dinero libio llegó a su campaña y criticó al juez instructor por no haber analizado más a fondo la evidencia presentada. La Fiscalía considera que esta evidencia es clave para confirmar la acusación, y los abogados tendrán la oportunidad de interrogarlo la próxima semana.
El expresidente se mostró desconcertado durante algunos interrogatorios, incluso cuestionando la cordura de uno de los abogados acusadores. Las declaraciones de Guéant, según la acusación, afectan gravemente la defensa de Sarkozy, quien parece buscar apuntar responsabilidades a otros en un proceso que se espera concluya con una sentencia en noviembre.
