Un buque surcoreano sufrió una explosión en el estrecho de Ormuz, mientras que drones iraníes provocaron un incendio en un puerto petrolero de los Emiratos Árabes Unidos. Estos incidentes reflejan el control que Irán ejerce sobre el tráfico petrolero en Medio Oriente, en un contexto de creciente tensión tras el anuncio de Estados Unidos de enviar su armada a la región.
El ejército estadounidense declaró que dos buques mercantes estadounidenses habían cruzado el estrecho recientemente, aunque no se proporcionaron detalles sobre el momento de esos cruces. Por su parte, Irán rechazó esta afirmación y no se observaron incrementos en el tráfico marítimo que indicaran un desbloqueo efectivo de la zona.
La misión anunciada por el presidente Trump, que busca asegurar la navegación en la ruta de transporte de energía más importante del mundo, ha llevado a un enfrentamiento con Irán, que sostiene que ningún buque puede pasar sin su permiso. Desde el inicio de operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán, la nación persa ha restringido el paso a buques no iraníes, generando una significativa interrupción en el suministro energético mundial.
Se ha confirmado que la explosión en el buque surcoreano HMM Namu, ocurrido mientras se encontraba anclado, no dejó víctimas. El Gobierno surcoreano investiga la causa del suceso, que podría ser un ataque o una mina a la deriva. En el barco viajaban 24 tripulantes, de los cuales seis son surcoreanos.
Mientras tanto, los Emiratos Árabes Unidos informaron sobre el incendio en una instalación petrolera en Fujairah, resultado de un ataque con drones iraníes. Este puerto es clave en las exportaciones de petróleo de la región, dado que es una de las pocas rutas que se encuentra más allá del estrecho de Ormuz.
El sector marítimo, preocupado por la seguridad en la zona, observa con expectación las declaraciones contradictorias entre ambos belligerantes. A pesar de las afirmaciones de Estados Unidos sobre su control en el estrecho, muchos en la industria siguen dudando de la seguridad, especialmente ante la posibilidad de minas y ataques por parte de Irán.
Ante esta situación, se estima que cientos de buques mercantes y miles de marineros no han podido transitar por el estrecho en meses, lo que ha generado tensiones comerciales a nivel global. La Armada estadounidense ha recomendado a los buques que eviten el área con medidas preventivas, mientras que los ejecutivos del sector petrolero abogan por un cese negociado de las hostilidades para restablecer la normalidad en el tránsito marítimo.
