Las evaluaciones recientes de los servicios de inteligencia estadounidenses confirman que el tiempo necesario para que Irán desarrolle un arma nuclear se mantiene sin cambios, a pesar de los recientes ataques aéreos en la región. Desde el verano pasado, se estima que un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel ha retrasado esta capacidad en aproximadamente un año.
Los análisis indican que, a pesar de dos meses de conflicto iniciado por el presidente de Estados Unidos, las condiciones del programa nuclear iraní no han variado significativamente. Aunque los ataques se han centrado en objetivos militares convencionales, Israel ha llevado a cabo bombardeos en instalaciones nucleares clave.
Para frenar de manera efectiva el desarrollo nuclear de Irán, es probable que sea necesario destruir o retirar las reservas de uranio altamente enriquecido en su poder. La guerra ha entrado en un estancamiento desde que ambas naciones acordaron una tregua el 7 de abril, aunque la tensión se mantiene alta debido a bloqueos en el estrecho de Ormuz, lo que ha afectado un 20% del suministro mundial de petróleo.
El secretario de Defensa de Estados Unidos ha enfatizado que el objetivo primordial es garantizar que Irán no logre desarrollar un arma nuclear a través de negociaciones en curso. Antes del conflicto de 12 días en junio, las estimaciones indicaban que Irán podría producir suficiente uranio apto para armas en un plazo de tres a seis meses, pero los ataques a instalaciones nucleares han expandido este plazo a entre nueve meses y un año.
Estos ataques a complejos nucleares han causado daños significativos a las plantas de enriquecimiento en Natanz, Fordow e Isfahán. Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía Atómica no ha podido verificar la ubicación de aproximadamente 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, que se cree están ocultos en un complejo subterráneo, lo que dificulta los esfuerzos de supervisión internacional.
