Al menos 15 agentes de policía han perdido la vida en un atentado suicida con coche bomba y posterior asalto armado en el distrito de Bannu, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, Pakistán. Las fuentes oficiales confirman que el ataque tuvo lugar a última hora del sábado en un puesto de control conocido como Fateh Khel.
Un grupo de insurgentes utilizó un vehículo cargado de explosivos para embestir el puesto policial. La explosión ocasionó el colapso del edificio, lo que permitió a los atacantes acceder al recinto y abrir fuego contra los oficiales. Según el portavoz de la policía de Bannu, Kashif Khan, los asaltantes también tendieron una emboscada a las unidades de refuerzo, lo que incrementó las bajas en las filas de las fuerzas de seguridad.
El ataque ha sido reivindicado por Ittehad-ul-Mujahideen Pakistan (IMP), una coalición que se formó el año pasado y que incluye a facciones escindidas de los talibanes paquistaníes (TTP). Las autoridades de Islamabad ven a este grupo como una herramienta del TTP para llevar a cabo atentados en la región fronteriza.
La violencia insurgente en Pakistán ha repuntado desde que los talibanes asumieron el poder en Afganistán en 2021. Este atentado se produce en un contexto de deterioro en las relaciones entre Pakistán y Afganistán, donde el gobierno paquistaní acusa a Kabul de ofrecer refugio a militantes del TTP, una acusación que el gobierno afgano rechaza. Desde febrero, las tensiones se han incrementado, y Khyber Pakhtunkhwa se ha convertido en un escenario de enfrentamientos armados y guerra de baja intensidad.
