En Durango, amigos y familiares despidieron a Kevin González, un joven de 18 años que falleció tras una batalla contra el cáncer terminal. Su muerte ocurrió apenas un día después de que se reencontrara con sus padres, quienes habían sido deportados de Estados Unidos.
El velatorio se realizó en una funeraria local, donde numerosos allegados se congregaron para brindar apoyo a la familia González Ramírez. Relatos de su padre indicaron que Kevin se despidió de sus seres queridos con alegría, señalando que se cumplió su deseo de volver a estar con ellos.
La familia decidió que Kevin sería sepultado con un uniforme del Club América, su equipo favorito, y dos ositos de peluche. Sus allegados esperan la llegada de más familiares desde Chicago y Cuernavaca para una despedida que, aunque marcada por el duelo, también estuvo impregnada de satisfacción por el último deseo cumplido.
Kevin, quien nació en Chicago y vivió en México, fue diagnosticado en enero con cáncer de colon metastásico. Su situación se agravó, extendiéndose a otras partes de su cuerpo, lo que llevó a los médicos a determinar que el tratamiento ya no era viable.
Los padres de Kevin, Isidoro González y Norma Anabel Ramírez, habían intentado cruzar la frontera para estar con su hijo tras recibir el diagnóstico. Sin embargo, sus solicitudes fueron rechazadas debido a antecedentes migratorios. Al intentar ingresar ilegalmente a Estados Unidos, fueron detenidos y enviados a un centro de detención.
Mientras sus padres estaban bajo custodia, Kevin decidió regresar a Durango para pasar sus últimos días con su familia materna. Una vez que se emitió una orden judicial para liberarlos, lograron reunirse con él el 8 de mayo. Tras el encuentro, Kevin disfrutó de un último paseo por la ciudad con sus padres, que fue captado en videos compartidos en redes sociales.
