La Iglesia católica mexicana ha hecho un llamado a no normalizar la crisis de desapariciones en el país, que afecta a más de 133 mil personas. En un contexto de creciente presión internacional para que la ONU aborde esta problemática, la Arquidiócesis de México instó a escuchar y apoyar a las familias buscadoras.
En su editorial del semanario «Desde la fe», la Iglesia destacó las dificultades que enfrentan estas familias, incluyendo indiferencia y desgaste emocional, así como la falta de apoyo en sus labores de búsqueda. Se señaló que muchas de ellas operan sin respaldo institucional, lo que agrava su seguridad y bienestar psicológico.
Además, la Iglesia criticó la respuesta oficial a esta crisis, que considera atrapada en trámites y estrategias que no ofrecen resultados. Enfatizó que nadie debería vivir el dolor de la desaparición de un ser querido y urgió a las autoridades a tomar acciones efectivas.
Este pronunciamiento se produce en un momento en que más de 80 colectivos de búsqueda han pedido al secretario general de la ONU que se lleve el caso mexicano ante la Asamblea General. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también ha advertido sobre la crisis de desapariciones y la ineficacia en la identificación forense, con más de 70 mil cuerpos sin identificar bajo custodia estatal.
El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU está considerando la posibilidad de elevar la situación ante la Asamblea General, al identificar que las desapariciones podrían ser crímenes de lesa humanidad. La grave situación de las desapariciones en México, documentada desde la década de 1950, requiere atención urgente y acciones concretas para ayudar a las familias afectadas.
