Las jugadoras ucranianas están dando mucho de qué hablar en el tenis. Las victorias recientes de Elina Svitolina y Marta Kostyuk son el claro ejemplo de su éxito.
Svitolina se coronó en el Abierto de Italia, sumando su segundo título consecutivo en torneos WTA 1000, tras la victoria de Kostyuk en el Abierto de Madrid hace dos semanas.
En la ceremonia de premiación, Svitolina dedicó su victoria a los ucranianos que la apoyan y recordó la difícil situación en Kiev tras un ataque reciente que dejó 24 muertos.
Kostyuk también hizo eco de este sentimiento en su discurso en Madrid, proclamando “gloria a Dios y gloria a Ucrania”.
Svitolina brilla en su regreso
Svitolina, tras una pausa por maternidad, ha vuelto al top 10 del ranking, ocupando actualmente el séptimo lugar. A sus 31 años, se prepara para el Abierto de Francia con altas expectativas.
Es la tercera en la clasificación anual, solo detrás de Elena Rybakina y Aryna Sabalenka. Para alcanzar su título, venció a tres campeonas de Grand Slam en un mismo torneo.
Kostyuk sigue en racha
Kostyuk celebró su título en Madrid como el más importante de su carrera. Aunque se perdió el Abierto de Italia por lesiones, llega a Roland Garros con 11 victorias consecutivas.
Svitolina elogió su consistencia, resaltando la inspiración que su éxito brinda a la nueva generación de tenistas ucranianas.
Apretones de manos sin cambios
A pesar de sus logros, las jugadoras ucranianas no han cambiado su postura respecto a las jugadoras de Rusia y Bielorrusia, continuando sin darse la mano tras los partidos.
Recientemente, el Comité Olímpico Internacional propuso que las atletas bielorrusas compitan con su identidad nacional, lo que ha generado preocupación. Svitolina destacó que la guerra continúa y que la situación sigue siendo dolorosa.
Un adiós a Gael Monfils
Mientras Svitolina continua su camino en el tenis, su esposo, Gael Monfils, se prepara para su último Roland Garros antes de retirarse. Svitolina señaló que será una experiencia significativa para ellos como familia.
