Un dron de origen ruso impactó en un edificio residencial en Galați, Rumanía, el 29 de octubre de 2023, lo que provocó heridas en al menos dos personas y la evacuación de aproximadamente 70 residentes. Este incidente, que marca un aumento significativo en la amenaza del conflicto en la región, fue condenado por la Alianza Atlántica (OTAN), la Unión Europea (UE), y varios gobiernos como los de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, y España. Rumanía, siendo un Estado miembro tanto de la OTAN como de la UE, ha solicitado asistencia adicional en la defensa de su espacio aéreo.
Aunque ha habido antecedentes de drones rusos en el espacio aéreo rumano, este ataque representa una escalada al impactar directamente un edificio habitado. En respuesta a esta situación, el presidente rumano, Nicușor Dan, destacó la necesidad de una respuesta contundente y coordinada a nivel internacional. Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ofreció asistencia a Rumanía y llamó a la UE a considerar nuevas sanciones contra Rusia.
La portavoz de la OTAN, Allison Hart, condenó la acción como imprudente y reafirmó el compromiso de la Alianza de fortificar sus defensas en respuesta a todas las amenazas. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, advirtió que el ataque representa una violación grave de la soberanía rumana, acentuando que Rusia ha dejado de respetar las fronteras europeas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, abordó la gravedad del incidente, señalando que se convocó al embajador ruso en París para discutir lo que calificó como un «acto irresponsable». Líderes de otros países, incluidos los estados bálticos y el nuevo primer ministro de Hungría, también expresaron su condena y subrayaron la importancia de la unidad entre los miembros de la UE y la OTAN ante este desafío.
Este ataque resalta las complejidades y tensiones que persisten en Europa del Este, exacerbadas por la guerra en Ucrania y el comportamiento militar de Rusia en la región.
