Mientras millones de familias en México se preparan para celebrar el Día del Padre, surge la interrogante sobre por qué esta conmemoración no cuenta con una fecha fija, contrariamente a otras festividades relevantes. La respuesta se encuentra en una tradición que ha perdurado durante décadas y que resulta en que la celebración cambie cada año.
A diferencia del Día de las Madres, que se celebra el 10 de mayo, el Día del Padre se conmemora el tercer domingo de junio. Por lo tanto, en 2026, la celebración se llevará a cabo el 21 de junio, manteniendo el mismo criterio de celebración que ha caracterizado esta festividad a lo largo del tiempo.
La elección del domingo como fecha de celebración responde a la costumbre de considerar este día como un momento propicio para la convivencia familiar. Para millones de mexicanos, es una oportunidad para realizar reuniones y actividades que reconozcan la labor de los padres en el entorno familiar.
El Día del Padre tiene su origen en Estados Unidos, en el siglo XX, gracias a Sonora Smart Dodd, quien deseaba rendir homenaje a su padre, un veterano de guerra que se encargó de la crianza de sus hijos tras la muerte de su esposa. Dodd, motivada por el reconocimiento que había ganado el Día de las Madres, promovió una celebración que subrayara la importancia del rol paterno en la sociedad.
En México, la propuesta de establecer una fecha especial para honrar a los padres se atribuye a Carmelita Tostado Gamboa, quien a los 17 años destacó la falta de homenajes para este sector. Inspirada por su padre, quien tuvo una activa carrera como telegrafista, promovió el reconocimiento de la paternidad, lo que contribuyó a que la celebración se consolidara como una tradición en el país.
