Keiko Fujimori, candidata del partido Fuerza Popular, se encuentra en una posición favorable tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, aguardando la proclamación de resultados oficiales. Con el 99.8% de los votos escrutados, Fujimori ha obtenido el 50.11% de los votos válidos, superando a su oponente Roberto Sánchez, quien recibió el 49.88%. Este estrecho margen se traduce en una diferencia de 43,386 votos, la cual no puede ser revertida, ya que quedan aproximadamente 26,200 votos por contabilizar.
La controversia se centra en la decisión del Jurado Electoral Especial de Lima Centro 2 de rechazar la solicitud de Sánchez para anular los votos emitidos en el exterior. Este candidato, representante del partido Juntos por el Perú, ha argumentado que se vulneraron los derechos de los votantes en el exterior. Al exonerar a los consulados de remitir digitalmente los resultados, las actas fueron trasladadas físicamente a Lima, lo que, según Sánchez, ha comprometido la integridad del proceso electoral.
Los porcentajes se alteran si se consideran los votos del exterior; sin estos, Sánchez habría obtenido un 50.11% con una diferencia de 38,007 sufragios más que Fujimori. Al respecto, Sánchez ha calificado el tratamiento de las actas electorales como una irregularidad grave, sugiriendo que podría derivar en un fraude.
Luis Galarreta, candidato a primer vicepresidente por Fuerza Popular, ha defendido la legitimidad del proceso y ha solicitado celeridad a las autoridades electorales para culminar con el conteo, desestimando las afirmaciones de Sánchez como antidemocráticas.
La organización civil Transparencia ha rechazado las acusaciones de fraude, indicando que su observación del proceso electoral no encontró irregularidades que comprometieran su integridad. Finalmente, la decisión del Jurado Electoral dejó el camino libre para que Keiko Fujimori sea proclamada presidenta electa, en un contexto de creciente polarización entre los diferentes sectores políticos en Perú.
