Venezuela enfrenta una crisis humanitaria tras un doble terremoto que ha dejado un saldo de 1,430 muertos y más de 3,200 heridos, según las autoridades locales. Los eventos sísmicos, de magnitudes 7.2 y 7.5, impactaron severamente el estado de La Guaira, declarado zona de desastre por el gobierno. Este escenario ha movilizado a rescatistas internacionales y organizaciones humanitarias, incrementando la presencia de ayuda en la región.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, reportó que 3,142 familias han sido damnificadas y que se han proporcionado servicios a más de 73,000 hogares, con la colaboración de aproximadamente 30,000 funcionarios que incluyen bomberos, médicos y personal de emergencias. Las autoridades han pedido a la población restringir los viajes hacia La Guaira para facilitar el traslado de maquinaria y la atención médica a los afectados.
Hasta el momento, más de 1,600 rescatistas de países como Estados Unidos, México y España han llegado a Venezuela para participar en las labores de rescate. En las próximas 24 horas, se anticipa la llegada de aún más personal internacional. Las operaciones de rescate han comenzado a intensificarse, con decenas de máquinas trabajando en áreas críticas.
La comunidad internacional, a través del Sistema de Naciones Unidas, también ha respondido a la emergencia, instalando tres hospitales de campaña en La Guaira para atender a los heridos. Se están creando refugios multiservicios para albergar a los desplazados y se ha enviado un primer avión con 20 toneladas de ayuda humanitaria, que incluye insumos vitales.
Una evaluación preliminar del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estima que los daños causados por los terremotos podrían alcanzar los 6,700 millones de dólares, afectando gravemente viviendas y activos económicos. Las autoridades locales trabajan en la verificación de edificios colapsados para garantizar que no haya víctimas atrapadas, destacando la gravedad de la situación en la región costera.
