El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) llevó a cabo una serie de ataques aéreos en la costa sur de Irán y la isla de Jarg, en una respuesta militar a acciones atribuidas a Teherán contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Esta ofensiva se produce tras el anuncio del presidente de Estados Unidos de poner fin a la tregua que había estado vigente entre ambos países.
Estados Unidos responsabiliza a Irán por la reciente agresión a embarcaciones que navegan por una vía marítima internacional considerada crucial. En este contexto, los ataques resultaron en la muerte de al menos ocho militares iraníes y un miembro de la Guardia Revolucionaria.
Por su parte, el gobierno iraní calificó los bombardeos como una violación del acuerdo de alto el fuego suscrito el 17 de junio, que buscaba regular las hostilidades entre ambas naciones. En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber llevado a cabo 85 ataques contra bases estadounidenses en la región del Golfo Pérsico utilizando misiles y drones.
Este conflicto continúa escalando, generando profundas implicaciones en las relaciones bilaterales y la estabilidad en la región, lo que ha atraído la atención de la comunidad internacional y organizaciones de seguridad global.
