El fenómeno climático conocido como «El Niño» ya se encuentra activo en el océano Pacífico ecuatorial y se prevé que altere patrones de lluvia y temperatura en México durante el resto de 2026 y la primavera de 2027. Informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), organismo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), indican que este evento podría intensificarse, afectando la agricultura, la disponibilidad de agua y diversas actividades económicas en el país.
Durante una reciente conferencia de prensa, el coordinador general del SMN, Fabián Vázquez Romaña, comunicó que el calentamiento anómalo de la superficie del mar seguirá en aumento. Las autoridades estiman un 63% de probabilidad de que «El Niño» alcance la categoría de «muy fuerte» entre noviembre de 2026 y enero de 2027, dando pie a la divulgación de pronósticos y posibles repercusiones en territorio nacional.
«El Niño» representa la fase cálida del fenómeno conocido como «El Niño-Oscilación del Sur» (ENOS), caracterizado por un incremento notable en la temperatura de la superficie marina en el océano Pacífico central y oriental, según documentos de Conagua. Actualmente, la región Niño 3.4 reporta una temperatura de 29.2 grados Celsius, muy cerca del máximo de 2015. Este calentamiento influye en la circulación atmosférica, alterando vientos y corrientes, lo que genera cambios en las lluvias y temperaturas a nivel global y, de forma variable, en México.
El SMN ha presentado pronósticos que indican que, en julio, se anticipan precipitaciones por debajo del promedio, principalmente en el noreste del país, favoreciendo un ambiente seco. En agosto, se espera que esta tendencia continúe, con lluvias reducidas en el noreste, sur y sureste de México, lo que podría resultar en condiciones de sequía. Para septiembre, se prevé un clima cercano a lo normal, mientras que en octubre, las lluvias podrían superar los promedios históricos, contribuyendo a la recuperación de presas y tierras agrícolas. A partir de noviembre y diciembre, el pronóstico sugiere un aumento en las precipitaciones y la llegada constante de frentes fríos a lo largo del país.
Las proyecciones del SMN para el invierno de 2026-2027 indican que «El Niño» podría también trasladar sus efectos a esta temporada, incrementando la humedad especialmente en el norte y noreste de México. Esto podría resultar en una mayor frecuencia de frentes fríos, lluvias intensas y temperaturas por debajo de la media en amplias regiones. Para la primavera de 2027, se señala el riesgo potencial de olas de calor e incendios forestales, en caso de que se experimenten condiciones secas nuevamente.
Ante este panorama, el Gobierno de México, a través de la Coordinación Nacional de Protección Civil, implementa un plan de monitoreo y prevención, que incluye la posible activación de refugios en situaciones que lo ameriten. Se insta a la población a estar atenta a los avisos de las autoridades y seguir las medidas recomendadas conforme se desarrolle el fenómeno.
