El Senado de la República ha iniciado una revisión del Reglamento para el Funcionamiento de las Academias Particulares de Tipo Militar, a raíz del fallecimiento de la niña Dafne Zapata Quintos en Ciudad Madero, Tamaulipas. La senadora Guadalupe Chavira enfatizó la necesidad de evaluar la regulación de estas instituciones, que operan bajo un decreto de 1943, debido a los riesgos que representan para la integridad de los menores.
La senadora Chavira, secretaria de la Comisión de Estudios Legislativos, calificó de obsoleto el marco normativo actual, que permite la impartición de educación de carácter militar desde niveles primarios hasta técnicos profesionales, así como la realización de clases de tiro para estudiantes de secundaria. Este reglamento también otorga a algunos alumnos grados similares a los de las fuerzas armadas, lo que podría generar dinámicas de autoridad sobre otros.
El incidente que involucró a Dafne, quien presuntamente falleció por asfixia bajo el agua, ha despertado cuestionamientos sobre las prácticas de estas academias, incluida su capacidad para organizar actividades que van más allá de la educación académica, como campamentos de verano y “novatadas”. Los hechos están siendo investigados, y se han señalado las responsabilidades de las autoridades del plantel.
Chavira recordó un caso similar ocurrido en 2025 con el menor Erick Leonardo Terán Torbellín, quien murió en circunstancias de abuso en un campamento de la Academia Militarizada Ollin en Morelos. En esa ocasión, la Secretaría de Educación Pública (SEP) había indicado que dicha academia operaba bajo un acuerdo de incorporación vigente desde mayo de 2022.
A pesar de haber sido clausurada por investigaciones previas, la academia reanudó actividades en línea un mes después, justificando que los estudiantes tienen derecho a continuar su educación. La senadora demandó una revisión exhaustiva de las condiciones de estos planteles y subrayó la necesidad de establecer un nuevo marco legal que respete los derechos de los menores.
Chavira subrayó que no se trata de casos aislados, ya que se ha obtenido testimonios de que estas instituciones imparten disciplina a través de métodos cuestionables. A diferencia de las instalaciones oficiales, donde existen protocolos para investigar abusos, el sistema actual permite que se perpetúen estas prácticas en escuelas privadas de carácter militar.
