Un terremoto de magnitud 7.1 golpeó Japón, causando la muerte de al menos cinco personas e importantes destrucciones en la región suroccidental de Kumamoto. Según la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres, las víctimas incluyen a dos mujeres fallecidas en un centro comercial en la ciudad de Kashima, mientras que tres más perdieron la vida en otras áreas afectadas por el sismo.
El evento sísmico tuvo lugar el martes a las 16:27, a una profundidad de 10 kilómetros, y fue registrado con una magnitud de 6.8 por el Servicio Geológico de Estados Unidos. Las consecuencias inmediatas incluyen graves daños estructurales, destacándose el colapso parcial de una fábrica de Nippon Paper Industries, donde nueve personas se reportan como desaparecidas.
La explosión de gas en el centro comercial, que se produjo tras la evacuación de clientes y empleados, causó el derrumbe de techos y paredes. Ocho personas fueron rescatadas de las ruinas, con cinco de ellas sufriendo heridas. Las autoridades señalaron que la cifra de personas atrapadas podría ser menor a la inicialmente estimada, aunque continúan las operaciones de búsqueda y rescate.
El terremoto también provocó incendios y daños significativos en infraestructuras, incluyendo el colapso de puentes y el vuelco de un tren de carga. Aproximadamente 36,880 hogares en Kumamoto se quedaron sin electricidad. La comunidad internacional observa con atención los esfuerzos de rescate mientras las autoridades locales trabajan para restaurar las condiciones normales en la región.
Este evento se produce en un contexto donde Japón ha experimentado históricamente terremotos devastadores, siendo recordados los eventos de 2016 que dejaron 273 muertos en la misma región. La reacción del gobierno japonés y la coordinación con organizaciones internacionales serán determinantes en la gestión de esta crisis humanitaria.
