La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfrenta una situación crítica tras la controversia generada por los resultados del primer examen de admisión en línea para licenciaturas. Miles de estudiantes se encuentran pendientes de las resoluciones sobre presuntas irregularidades que podrían haber afectado la validez del examen, exacerbadas por el uso de tecnologías de la información e inteligencia artificial.
Imanol Ordorika, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, ha señalado la necesidad de repetir el examen de ingreso de forma presencial, considerando que las irregularidades advertidas fueron significativas. Según el experto, cualquier implementación de esta envergadura debe incluir pruebas controladas previas a su uso.
Ante el creciente descontento, se divulgó un comunicado falso atribuido a la UNAM que indicaba la repetición del proceso de ingreso, el cual fue desmentido por la institución. El rector Leonardo Lomelí Vanegas ha establecido una mesa de trabajo con especialistas para abordar el problema y ha solicitado un informe detallado de las áreas involucradas para esclarecer lo sucedido.
La prioridad de las autoridades es definir una estrategia que garantice equidad a los aspirantes cuyos trámites están en pausa. La tensión aumentó el 27 de julio, cuando un grupo de jóvenes que no obtuvieron resultados favorables marchó hacia la Torre de Rectoría en la Ciudad de México, exigiendo transparencia y la repetición del examen para el ciclo escolar 2026-2027.
Los manifestantes han argumentado que la distribución de los aciertos del examen presenta anomalías que sugieren la posibilidad de trampas, lo que podría haber comprometido la seguridad del proceso.
La presidenta de la república, Claudia Sheinbaum, ha cuestionado la capacidad de la UNAM para adaptarse a los avances tecnológicos y ha señalado que es imperativo que se tomen medidas adecuadas para remediar esta situación. Mientras expertos trabajan en la investigación, el futuro del proceso de ingreso a la universidad permanece incierto, a la espera de decisiones que restablezcan la confianza en los procedimientos de selección.
