Una llamada proveniente de un número desconocido puede ser una vía para fraudes, robos de información o estafas. Habitualmente, estas comunicaciones emplean tácticas diseñadas para engañar, obtener datos personales o convencer a las víctimas para que realicen transferencias monetarias.
Las señales que pueden indicar un fraude incluyen números que aparecen como desconocidos o con prefijos internacionales, especialmente del Reino Unido (+44) o Estados Unidos (+1). Estafadores también utilizan prefijos nacionales, como el 81, asociado a Monterrey, Nuevo León, para realizar llamadas automatizadas fraudulentas.
El modus operandi de estos delincuentes incluye múltiples llamadas rápidas durante el día, que se cuelgan inmediatamente. Esta estrategia, conocida como «Wangiri» – que significa «una llamada y corta» en japonés – busca que la víctima devuelva la llamada, generando costos elevados o entregando información personal bajo pretextos falsos. Autoridades internacionales, como la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, han documentado este fenómeno.
Se han identificado números con ciertos prefijos vinculados a estafas, como el 717 de Tenango del Valle en el Estado de México, junto con otros de países como Camboya (+855), Albania (+355), Costa de Marfil (+225), Ghana (+233) y Nigeria (+234). En servicios de mensajería como WhatsApp, también se reportan mensajes fraudulentos desde prefijos como +251 (Etiopía), +27 (Sudáfrica) y +62 (Indonesia).
Para prevenir fraudes, es esencial reconocer los códigos telefónicos de México. Por ejemplo, el código de la Ciudad de México es 55, el de Guadalajara es 33 y el de Monterrey es 81. Recientes informes indican que México es uno de los países de Latinoamérica con el mayor número de llamadas no deseadas, con un promedio de más de 18 llamadas de spam o fraude por mes, lo que representa un ligero aumento en comparación con años anteriores.
En consecuencia, se recomienda bloquear números sospechosos y no contestar llamadas de procedencia desconocida. Adicionalmente, el uso de Inteligencia Artificial para clonar voces representa un nuevo riesgo. Actualmente, los estafadores pueden replicar la voz de un familiar con solo tres segundos de audio obtenido de redes sociales. Informes sobre estafas utilizando esta tecnología advierten sobre el fraude conocido como «falso secuestro», donde las víctimas tienen dificultades para distinguir entre voces reales y generadas por computadora. Esto enfatiza la importancia de evitar la interacción con números que no se han verificado.
