La Confederación Europea de Fútbol (UEFA) ha notificado formalmente a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) su intención de considerar acciones legales en respuesta al proyecto de esta última de crear una filial destinada a la comercialización de sus competiciones, conocida como FIFA Forward Enterprise (FFE). Este desarrollo podría tener repercusiones significativas en la estructura financiera y operativa del fútbol a nivel internacional, especialmente al involucrar inversiones privadas.
La UEFA ha instado a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, a preservar todos los documentos relacionados con esta iniciativa, haciendo hincapié en el posible inicio de procesos judiciales o de arbitraje si se avanza con el plan. La FIFA había anunciado el 28 de julio su intención de abrir el Mundial a la inversión privada, pero desestimó el proyecto tras la amplia oposición de diversas confederaciones, incluida la UEFA, que expresó su rechazo a esta propuesta en términos rotundos.
El requerimiento de la UEFA subraya la necesidad de que la FIFA detenga la destrucción de cualquier evidencia relacionada con la FFE. Esto incluye comunicaciones sobre el plan, información sobre las asociaciones nacionales y el mecanismo de financiamiento propuesto, que se esperaba que generara ingresos significativos para las federaciones a través de un programa ya existente.
La oposición a la iniciativa de la FIFA no solo proviene de la UEFA, sino también de otras confederaciones como la Confederación Asiática y la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF). La resistencia generalizada fue determinante para que la FIFA retirara oficialmente su propuesta tras solo tres días desde su anuncio. El proyecto contemplaba la venta del 20 % de la nueva filial, con una captación inicial de fondos estimada en hasta 4.200 millones de dólares.
A pesar de las afirmaciones de la FIFA de que la iniciativa solo se implementaría con el apoyo mayoritario de sus 211 asociaciones, el rechazo unánime de las 55 federaciones europeas señaló un claro mensaje de disconformidad, lo que podría tener un impacto a largo plazo en las relaciones entre la FIFA y las organizaciones continentales.
