Skip to content

México descarta energía nuclear y evalúa uso de fracking

México descarta energía nuclear y evalúa uso de fracking

El Gobierno de México ha iniciado la incorporación de recomendaciones formuladas por un grupo de especialistas en gas natural no convencional. Las autoridades realizan estudios para evaluar la viabilidad de emplear agua salada del subsuelo profundo antes de autorizar proyectos de extracción en distintas regiones del país.

En paralelo, se llevan a cabo procesos de información y diálogo con comunidades cercanas a los yacimientos, con el objetivo de explicar los posibles impactos ambientales y los beneficios económicos y sociales que pueden surgir de estas actividades.

Durante una conferencia de prensa, la presidenta Claudia Sheinbaum delineó las medidas a seguir: «Vamos paso por paso, ya nos dijeron los expertos: ‘haz todo esto y si quieres usar gas no convencional, sigue consultando a los expertos, pero primero, verifica la factibilidad del uso de agua salada en el subsuelo'». Se prevé la perforación de un pozo experimental para determinar la presencia de agua salada a gran profundidad.

El Poder Ejecutivo establece que la prioridad inmediata es identificar si hay agua salada en el subsuelo, garantizando que el recurso no comprometa el consumo de las poblaciones locales, tanto en la actualidad como en el futuro. Para este propósito, el Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional, compuesto por 54 expertos nacionales e internacionales, evalúa la disponibilidad hídrica y las posibles técnicas a emplear en cada zona.

Si las condiciones para la fracturación hidráulica no resultan favorables, el Gobierno federal considerará alternativas de baja huella de carbono, incluyendo la construcción de una planta de hidrógeno verde en Baja California Sur. La administración actual también ha descartado la energía nuclear como parte de la matriz energética nacional, citando preocupaciones sobre su impacto ambiental.

El comité de expertos ha desarrollado un conjunto de directrices enfocadas en la conservación ecológica, la logística, la regulación técnica y la participación ciudadana, tomando como referencia modelos de países con industrias hidrocarburíferas avanzadas, tales como Canadá, Estados Unidos y Noruega.

El uso de gas no convencional suscita debates en torno a la técnica de fracturación hidráulica, que consiste en liberar hidrocarburos atrapados en formaciones rocosas a gran profundidad mediante la inyección de agua con aditivos químicos. Esta técnica ha generado controversia en diferentes partes del mundo.

Diversos estudios evidencian que el fracking puede tener consecuencias negativas, tales como la contaminación de fuentes de agua. Según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada pozo puede requerir entre 10 y 30 millones de litros de agua, lo que plantea un riesgo de filtración hacia los mantos freáticos.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos indica que la fracturación hidráulica puede provocar fugas masivas de metano, un potente gas de efecto invernadero. Asimismo, investigaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos han relacionado esta práctica con la sismicidad inducida, que puede desencadenar temblores en áreas previamente inactivas.

Finalmente, el análisis de factibilidad y los resultados de los pozos experimentales serán determinantes para definir el futuro del modelo energético nacional en función de los riesgos y repercusiones documentados por la investigación científica.