El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca, se encuentra en una encrucijada política crucial con miras a las elecciones de 2024, en las que se elegirán nuevas autoridades en los 84 ayuntamientos y los 30 escaños del Congreso local. Este proceso electoral no solo es fundamental para la gobernanza inmediata del estado, sino que también establece las bases para la sucesión gubernamental de 2028, año en el cual Menchaca concluirá su mandato. La estrategia del mandatario de la coalición de Morena es asegurar el control sobre las candidaturas, lo que podría ejercer una influencia significativa sobre el futuro político del estado.
La situación se complica por las tensiones crecientes entre diferentes grupos políticos dentro de la región. Fuentes locales sostienen que los esfuerzos de Menchaca por intervenir en zonas y municipios que actualmente no están bajo su influencia generan fricciones con otros actores políticos, incluyendo la dirigencia estatal de su partido y representantes a nivel nacional. Este descontento podría enrarecer el clima político a medida que diferentes figuras buscan resguardar sus territorios y asegurar cuotas de poder con miras a las elecciones de 2028.
Por otro lado, la agenda política de Menchaca enfrenta un reto adicional debido a una propuesta legislativa que busca introducir cambios en la estructura electoral local. La legisladora Lizbeth Ordaz Islas ha confirmado la intención del oficialismo de implementar una reforma constitucional que establece un sistema de candidaturas de género en los municipios, dividiendo las exigencias entre los primeros 42 municipios (de la A a la M) que deberán presentar candidaturas femeninas y los restantes que tendrán opciones de género libre. Esta normativa deberá ser aprobada antes del 15 de septiembre para ser aplicable en 2027, una meta que se considera alcanzable dado el control que el oficialismo ejerce en el Congreso.
Las aspiraciones de Menchaca para consolidar su poder y continuar con la hegemonía estatal son, por lo tanto, multifacéticas. Por un lado, enfrenta la competencia interna de otros grupos políticos que buscan afianzar sus propias posiciones. Por otro, debe navegar las nuevas disposiciones legales que promueven la equidad de género en la política electoral. Esta doble presión en el contexto de las elecciones de 2024 y el planteamiento de escenarios para 2028 señala un momento decisivo para la 4T en el estado, que podría definir no solo el futuro de Menchaca, sino también el rumbo político en los años venideros.
