El pan de muerto, alimento característico de las festividades del Día de Muertos en México, está disponible en panaderías y tiendas desde agosto. Aunque las fechas oficiales de celebración son el 1 y 2 de noviembre, el inicio de su venta anticipada permite a la ciudadanía disfrutarlo durante semanas previas a estas festividades.
El pan de muerto forma parte de las ofrendas que las familias establecen para recordar a sus seres queridos fallecidos. Su forma redonda simboliza el ciclo de la vida y la muerte, mientras que el elemento superior representa un cráneo y los huesos alrededor, la conexión con los difuntos. La receta tradicional incluye ingredientes como azahar y ralladura de naranja, y suele consumirse con café, té o chocolate caliente.
La comercialización del pan de muerto ha evolucionado, ofreciendo no solo la versión tradicional, sino también variantes con rellenos de chocolate, cajeta y otras opciones, incluidas alternativas veganas e integrales. Esta ampliación de oferta responde a la tendencia de ampliar el consumo del producto más allá de su uso en las festividades.
El pan de muerto tiene raíces que se remontan a las épocas prehispánicas, cuando se ofrecían alimentos a los dioses, y evolucionó con la llegada de los colonizadores españoles. A pesar de su valor cultural y su consumo moderado debido a su contenido calórico, su venta anticipada no modifica las fechas de celebración de las festividades de Día de Muertos, que permanecen firmes en noviembre.
