Este domingo, más de 3,000 mujeres de diversas regiones de Michoacán se dieron cita en una asamblea que se ha convertido en un hito significativo en la política local. Esta multitudinaria concentración no solo representa a un colectivo de mujeres activas, sino que cuestiona la noción de que en la búsqueda de liderazgos, el género deba ser el único criterio de decisión. En un estado donde los perfiles femeninos han comenzado a ganar terreno, surge la interrogante: ¿deben las mujeres apoyar automáticamente a candidatas mujeres solo por su género?
El evento, liderado por Carlos Torres Piña, no solo reunió a mujeres de la capital, Morelia, sino también de la Meseta Purépecha y Tierra Caliente, reflejando una rica diversidad de voces. La narrativa «Es tiempo de mujeres», vinculada a aspirantes como Fabiola Alanís, ha tomado fuerza, pero es fundamental reconocer que el verdadero avance radica en otorgar a las mujeres el derecho a elegir sin limitaciones impuestas. La historia de México nos muestra un progreso significativo en la inclusión femenina, pero la lucha no termina con ocupar un cargo; se trata de exigir igualdad de derechos, oportunidades y representación real.
Durante su intervención, Torres Piña no solo vinculó su mensaje a sus experiencias personales, como padre, esposo e hijo. También abordó temas relevantes que afectan a las mujeres diariamente: el doble trabajo que enfrentan las empleadas, los retos que experimentan las empresarias para acceder a créditos y la inseguridad que limita la movilidad de jóvenes y madres. La política debe conectar con las realidades de las mujeres, entendiendo que no existe una única experiencia femenina; una productora aguacatera de Uruapan y una comerciante de Pátzcuaro tienen desafíos y contextos muy distintos.
El reconocimiento a las mujeres dentro de su estructura organizativa es crucial. Muchas de ellas son el pilar de los trabajos políticos, organizando y movilizando desde las bases. Este tipo de liderazgo, muchas veces invisible, es fundamental para el éxito de cualquier iniciativa política en Michoacán.
La creciente concurrencia femenina hacia figuras como Torres Piña en un contexto de reivindicación de derechos muestra que las mujeres también valoran la experiencia y el trabajo en equipo. Su capacidad para escuchar y conectar con diversas realidades ha sido un factor clave en su aceptación. La lucha por el reconocimiento y poder debe incluir a todas las mujeres sin importar su elección de candidato.
El reto va más allá de solo elegir a una mujer para ocupar un cargo; se trata de establecer políticas concretas que garanticen la igualdad, acceso a oportunidades y seguridad en la vida cotidiana. La presidencia de Claudia Sheinbaum ejemplifica un avance simbólico, pero la pregunta crucial es: ¿qué cambios reales se están implementando para millones de mujeres que aún enfrentan adversidades?
La asamblea del domingo subraya la necesidad de incluir a las mujeres en diálogos decididos sobre cualquier futuro político. Su voto y participación no deben considerarse un dado, sino que deben ganarse mediante conversaciones abiertas y propuestas concretas. La diversidad de las 3,000 asistentes muestra que un hombre también puede establecer relaciones políticas sólidas sin restar valor a la lucha por la igualdad de género.
El verdadero poder radica en la capacidad de decisión de las mujeres. La frase «Es tiempo de mujeres» debe traducirse en un espacio donde su voz sea escuchada y respetada. Ahora más que nunca, es el momento de permitir que las mujeres de Michoacán decidan su futuro.
