Los cárteles de la droga en México han incrementado el uso de drones comerciales para llevar a cabo funciones de vigilancia, tráfico de drogas y ataques, generando un reto significativo para las autoridades de seguridad en el país.
Según informes de InSight Crime, estos dispositivos son utilizados para minimizar riesgos durante enfrentamientos, permitir el monitoreo de territorios y detectar movimientos de las fuerzas de seguridad. Este patrón de conducta se ha observado en otras naciones de América Latina, como Brasil, Guatemala y Honduras.
Durante el primer semestre de 2026, se ha registrado un aumento notable en el decomiso de drones vinculados a actividades delictivas en México. Las autoridades han revelado que, entre enero de 2019 y mayo de 2026, se aseguraron 234 drones, con un aumento considerable de 139 aseguramientos en 2025, en comparación con cifras mucho más bajas en años previos.
En declaraciones de David Saucedo, experto en seguridad y crimen organizado, se destacó que el uso de drones ha evolucionado en México, comenzando con tareas de vigilancia. Posteriormente, su aplicación se ha ampliado a la introducción de drogas y ataques en zonas específicas.
El secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández, informó que se están adquiriendo equipos especiales para detectar drones en complejos penitenciarios ante un incremento de avistamientos en los penales de Puente Grande y Puerto Vallarta. A pesar de estos intentos, hasta la fecha no se han asegurado drones debido a la rápida evasión de los mismos una vez detectados.
A nivel nacional, los datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) indican que Sinaloa encabeza los decomisos de drones, con un total de 63, seguido por Michoacán y Tamaulipas. En contraste, Jalisco ha reportado solo tres decomisos desde 2019, lo que plantea interrogantes sobre la eficacia de las autoridades en esta entidad.
Desde 2021, la Sedena ha invertido cerca de mil 900 millones de pesos en sistemas antidrones, con contratos destinados a mejorar la seguridad de sus fuerzas frente a los ataques aéreos. Sin embargo, la información sobre estas adquisiciones es limitada debido a razones de seguridad nacional.
El uso de drones para fines bélicos ha sido tendencia en conflictos internacionales, aunque su integración en operaciones de crimen organizado en México presenta un escenario complejo que requiere atención por parte de las autoridades de seguridad.
