Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, dejó su cargo nuevamente tras 112 días de licencia, con su regreso a funciones durando menos de 48 horas. Esta decisión se produce en medio de un contexto de investigación sobre presuntos vínculos con el crimen organizado. El Gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, se deslindó de la reincorporación del mandatario, calificándola como una decisión «personal».
La Presidenta afirmó que no tenía conocimiento previo del regreso de Rocha Moya, quien anunció su reincorporación a través de redes sociales. Del mismo modo, Sheinbaum aclaró que no hubo comunicación entre su administración y el gobernador durante este proceso. En respuesta a la crisis de violencia en el estado, el Gobierno federal mantiene un despliegue de 15,000 elementos del Ejército y la Guardia Nacional, así como 1,500 de la Marina, concentrados principalmente en Mazatlán.
Además, la Mandataria subrayó que la próxima persona que asuma la gobernatura interina debe poseer «capacidad, honestidad, profesionalismo y entrega al pueblo». Este llamado ocurre mientras el Congreso del estado se prepara para elegir al reemplazo tras la sorpresiva petición de separación de Rocha Moya.
El Congreso de Sinaloa, que estaba programado para iniciar un periodo extraordinario de sesiones hoy, ha decidido suspenderlo sin fijar nueva fecha. Este periodo extraordinario tenía como fin abordar, entre otros asuntos, el nombramiento del nuevo gobernador interino que suplirá la ausencia de Rocha Moya, cuya licencia fue aprobada hace dos días.
