La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó una iniciativa para que las personas que aspiren a gubernaturas, a la jefatura de gobierno y a la presidencia solo puedan tener la nacionalidad mexicana. La American Society of Mexico (AmSoc) reconoció este esfuerzo como parte de la responsabilidad del Estado mexicano en la protección de su soberanía y la prevención de injerencias extranjeras.
En un comunicado, la AmSoc destacó que la lealtad a México no está determinada por el número de nacionalidades, sino por los actos de los servidores públicos. Alertó que la verdadera amenaza a la soberanía proviene de aquellos que pueden responder a intereses ajenos al país, incluidos gobiernos extranjeros, organizaciones criminales o intereses económicos ilícitos.
La organización advirtió que una prohibición general que no considere la forma en que se adquirió una segunda nacionalidad podría tener efectos desproporcionados en millones de mexicanos que forman parte de comunidades binacionales, especialmente aquellos que la obtuvieron al nacer. Señaló que la doble nacionalidad no debería ser un obstáculo para el ejercicio de los derechos políticos de los ciudadanos mexicanos.
Además, la AmSoc considera que no debe existir una presunción de conflicto de lealtades por tener una condición jurídica de doble nacionalidad, y enfatizó que muchos mexicanos que poseen una segunda nacionalidad lo hicieron sin decisión propia. También aclaró que la doble nacionalidad no debe ser confundida con injerencia o deslealtad.
La protección de la soberanía debe centrarse en riesgos tangibles para la independencia de los aspirantes a cargos públicos, como el financiamiento ilícito y los conflictos de interés. La AmSoc propuso que el Congreso de la Unión, al recibir la iniciativa de reforma constitucional, consulte a especialistas y representantes de comunidades migrantes y binacionales. La organización concluyó que México puede proteger su soberanía sin crear barreras que vulneren los derechos de sus ciudadanos con doble nacionalidad.
