El inicio de septiembre traerá consigo un cambio significativo en las condiciones climáticas de México, con la llegada de lluvias y descensos de temperatura, así como la posibilidad de frentes fríos. Este fenómeno es producto del ciclo estacional y marca el final de la Canícula, que ha ocasionado temperaturas elevadas en diversas regiones del país, afectando tanto a la salud pública como a la agricultura.
Los pronósticos meteorológicos anticipan un aumento en las precipitaciones a nivel nacional, particularmente en estados como Sonora, Baja California Sur, Sinaloa, Chihuahua, Durango, Tamaulipas, Nayarit, Jalisco y Ciudad de México, donde se estima que las lluvias oscilarán entre 100 y 250 milímetros, y en algunos casos podrían superar los 500 milímetros. En contraste, la península de Yucatán podría registrar precipitaciones menores, con un mínimo de 50 milímetros.
Durante la primera semana de septiembre, se prevé que el Monzón mantenga actividad intensa, generando condiciones propicias para la formación de uno o dos ciclones en el océano Pacífico, mientras que el norte del país experimentará temperaturas más cálidas y escasas lluvias. Entre el 8 y el 14 de septiembre, se estima la continuación de lluvias por la influencia del Monzón, así como la posibilidad de que un primer frente frío impacte el noreste de la nación.
Desde la tercera semana del mes, se pronostica que las precipitaciones se extenderán, con un aumento en la probabilidad de ciclones. Se recomienda a los ciudadanos mantenerse informados sobre el pronóstico del clima y prepararse adecuadamente ante cualquier evento meteorológico adverso que se pueda presentar.
