Nepal ha reportado un aumento significativo en el número de víctimas y desaparecidos tras una devastadora riada que afectó varias zonas del norte y centro del país. Según las cifras proporcionadas por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, la cifra de muertos asciende a 903, mientras que el número de personas desaparecidas se eleva a 4,247. Este evento ha resultado en un total de 919 muertos y 4,793 desaparecidos si se consideran las consecuencias en ambos lados de la frontera, afectando también a regiones adyacentes.
El aumento en las cifras de desaparecidos, que pasó de 2,502 a 4,247 en un intervalo de 24 horas, se atribuye a un restablecimiento progresivo de las comunicaciones en áreas previamente aisladas. La mayoría de los reportes han llegado del Centro Operativo de Emergencias del Distrito en Nuwakot, donde se ha registrado un incremento notable en la cifra de desaparecidos, así como en Rasuwa. Además, se reportan 933 trabajadores atrapados en complejos hidroeléctricos, junto con 83 miembros de las fuerzas de seguridad y 21 funcionarios públicos.
Entre los ciudadanos involucrados, aproximadamente 592 extranjeros continúan sin ser localizados. Las autoridades nepalíes han logrado establecer contacto con un grupo de cinco extranjeros, incluidos tres ciudadanos españoles, un estadounidense y un belga, aunque no se ha especificado si han sido evacuados o siguen en espera de rescate.
Las operaciones de búsqueda y rescate siguen en curso, con la participación de 20,811 efectivos de las fuerzas de seguridad, apoyados por seis equipos médico-quirúrgicos. Además, el Ejército ha realizado 411 vuelos de helicóptero, rescatando a un total de 10,451 personas, entre las que se incluyen 3,344 ciudadanos nepalíes y 252 extranjeros. Este evento ha generado una respuesta urgente en el ámbito humanitario, lo que implica un notable impacto en las relaciones bilaterales de Nepal con otras naciones, así como en la capacidad del gobierno para gestionar desastres de esta magnitud.
