Las autoridades iraníes han informado que un ataque aéreo estadounidense en Kuhestak, en la provincia de Hormozgan, ha dejado al menos 70 personas muertas o heridas durante una ceremonia de boda. Entre las víctimas se encuentran cuatro asistentes, incluido un niño. Este evento ha generado una condena explícita por parte de la Guardia Revolucionaria Islámica, que ha calificado la situación como un ataque directo a civiles.
Las autoridades locales han desplegado 15 ambulancias para atender a los heridos, algunos de los cuales han sido trasladados al Hospital de Minab para recibir atención médica especializada. La respuesta inmediata de equipos de rescate se centra en la remoción de escombros en el área afectada.
Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, ha descrito el ataque como una manifestación de la «desesperación» de aquellos que promueven los derechos humanos, advirtiendo que la agresión contra civiles «no quedará impune». Asimismo, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, ha argumentado que la normalización de tales bombardeos representa un peligro mayor que el ataque en sí. Irán ha anunciado una respuesta decidida ante lo que califica de «crímenes».
Este incidente podría tener repercusiones significativas en las relaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos, así como en la estabilidad regional, exacerbando tensiones que ya son evidentes en el contexto de las relaciones bilaterales. La comunidad internacional está siendo alertada sobre la delicada situación humanitaria derivada de este ataque.
