Una explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, dejó un saldo trágico de 32 personas fallecidas y más de 90 heridas. Entre las sobrevivientes se encuentra Jazlyn Azulet, una niña de dos años que fue rescatada por su abuela, quien perdió la vida al protegerla del incendio. Un año después de la tragedia, Jazlyn continúa su recuperación de severas quemaduras.
Virginia Sendel, fundadora de la Fundación Michou y Mau, ha brindado atención a Jazlyn y a otros afectados. La menor fue llevada al Shriners Hospitals for Children en Galveston, Texas, donde fue sometida a múltiples cirugías para tratar sus quemaduras de tercer grado. El tratamiento incluyó lesiones en manos, pies y parte de su cabeza.
Actualmente, Jazlyn forma parte del Programa de Secuelas de la fundación, que ofrece rehabilitación a menores con quemaduras graves. Recibe tratamientos en la unidad ubicada en el Hospital Pediátrico de Xochimilco y en Shriners México. La fundación también proporciona prendas de presoterapia para prevenir el engrosamiento de sus cicatrices y mejorar su funcionalidad futura. Jazlyn está programada para una próxima cirugía en la unidad de Toluca.
Por su parte, Uriel, otro menor sobreviviente de la explosión, recibe asistencia similar. Aunque no fue trasladado a Estados Unidos, está incluido en el Programa de Secuelas y recibirá tratamiento con prendas de presoterapia y cirugía láser para minimizar sus cicatrices. Su madre también sufrió quemaduras en el incidente y recibe atención, a pesar de que la fundación se enfoca en menores.
Las autoridades de la Fundación Michou y Mau destacaron la importancia de la prevención de accidentes relacionados con el gas, subrayando que muchas quemaduras en el hogar pueden evitarse mediante revisiones de seguridad en los tanques de gas.
