La princesa Astrid de Noruega falleció a la edad de 94 años, de manera reciente, lo que marca la extinción de la última de las tres descendientes del rey Olav V, quien gobernó entre 1957 y 1991. La noticia fue confirmada por el Palacio Real de Noruega. Su muerte se produce solo dos semanas después del fallecimiento de su hermano, el rey Harald V, quien tuvo una larga trayectoria en la monarquía noruega.
En sus últimos años, las apariciones públicas de la princesa se habían reducido considerablemente, siendo su última asistencia al funeral de Harald V. Recientemente, al igual que su hermano, Astrid había sido sometida a la implantación de un marcapasos. La desaparición de ambas figuras deja una notable vacío en la familia real noruega y genera un contexto reflexivo sobre la continuidad de la monarquía en el país.
La línea de sucesión ahora recae sobre su sobrino, el príncipe Haakon, de 53 años, quien es el hijo de Harald V y de la reina consorte Mette-Marit. Este último se encuentra en un proceso de recuperación tras un trasplante de pulmón, lo que plantea cuestionamientos sobre la estabilidad de la familia real noruega en un momento de transición. Las relaciones entre los diferentes miembros de la familia real y su papel en la comunidad internacional se perfilan como un área de interés en los próximos meses.
