Morena afianza su unidad ante las elecciones de 2024. En un contexto electoral crucial, la dirección del partido se enfoca en consolidar su fuerza política y evitar fracturas internas. La posible reestructuración en la comisión de elecciones, con Esthela Damián como candidata para ocupar el cargo que podría dejar Citlalli Hernández, es un movimiento estratégico para mantener el consenso dentro de la Cuarta Transformación (4T).
Esthela Damián, quien recientemente abandonó la consejería jurídica con la intención de competir en Guerrero, enfrenta un panorama incierto tras el nombramiento de la senadora Beatriz Mojica como candidata oficial. En este sentido, su llegada a la comisión de elecciones se plantea como una solución ante la eventual candidatura de Hernández a la alcaldía Cuauhtémoc. La presión radica en la insistencia de Hernández de permanecer en su puesto hasta culminar el proceso de selección de candidaturas.
El desafiante rol de Esthela Damián puede tener repercusiones también en la Cámara de Diputados. Existen especulaciones sobre su interés en postularse para un curul, buscando así la coordinación del grupo parlamentario. Su vinculación con Carlos Augusto, mano derecha de la mandataria Claudia Sheinbaum, podría posicionarla como una voz influyente en la Cámara baja, similar al intento de Alfonso Ramírez Cuéllar por establecer su autoridad frente a Ricardo Monreal.
La dinámica dentro de la 4T se vuelve más compleja con la aparición de otros actores políticos. Figuras como Luisa María Alcalde, que enfrenta dificultades en su candidatura para la alcaldía Cuauhtémoc, también estarían considerando una postulación a la Cámara de Diputados. Además, Ricardo Monreal busca reelección, lo que añade más competencia por los puestos de coordinación legislativa.
El eventual ascenso de Esthela Damián en la comisión de elecciones no solo fortalecería la postura de la 4T, sino que podría servir para mitigar las tensiones internas respecto a la coordinación legislativa. La estrategia del oficialismo se orienta a asegurar la cohesión y prevenir divisiones que pudieran comprometer su desempeño electoral en 2024, resguardando así sus intereses tanto en el ámbito legislativo como en el ejecutivo.
