León, Guanajuato.- La arquitecta Andrea Villalpando, residente en el Centro de León, enfrenta un desfase en su rutina diaria que le deja solo dos horas para actividades recreativas tras largas jornadas laborales. Andrea trabaja en la colonia Héroes de León y su tiempo total de traslado al trabajo, que incluye un recorrido en autobús y una caminata significativa, suma tres horas diarias.
La ruta de transporte público que utiliza, la ruta 96, es la única que la lleva hasta su lugar de trabajo, aunque muchas veces enfrenta largas filas de espera, que pueden llegar a ser de hasta 100 personas. Esto se traduce en un trayecto más lento y complicado, lo que prolonga su tiempo de traslado y afecta su puntualidad laboral. Andrea indica que a menudo se ve obligada a cambiar de unidad debido a fallas mecánicas que pueden añadir hasta 40 minutos a su trayecto.
La falta de fiabilidad del transporte público también tiene implicaciones laborales. Recientemente, su empleador advirtió que los retrasos pueden resultar en restricciones de acceso al trabajo. Andrea expresa que siente que su esfuerzo y tiempo no se traducen en calidad de vida, percibiendo su existencia como una lucha constante por sobrevivir.
Este fenómeno no solo afecta a Andrea. Otros usuarios del transporte público en León, como Nikolle Villegas y Juan Carlos, han optado por alternativas como bicicletas o scooters para reducir los tiempos de traslado. Nikolle, que anteriormente pasaba hasta 65 minutos en autobús, ahora utiliza un scooter eléctrico, mientras que Juan Carlos estima que su recorrido en bicicleta es considerablemente más rápido que en autobús.
Ernesto Ramírez García, de la Agencia de Activismo Urbano Territorial A.C. (URBE), señala que esta situación contribuye a un indicador poco discutido: la pobreza de tiempo, que se traduce en largos periodos de espera y traslado que limitan la calidad de vida de los ciudadanos. Según datos del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), el 21.5% de la población de León presenta recorridos en transporte público que superan los 91 minutos.
A nivel de políticas, el Plan Municipal de Desarrollo 2050 incluye objetivos para reducir la pobreza, aunque carece de un enfoque específico hacia la pobreza de tiempo. Además, actualmente se analiza una posible reforma a la Ley de Movilidad en Guanajuato para diversificar la responsabilidad del transporte público entre distintas entidades, en lugar de depender únicamente de los municipios.
La situación es un tema latente que exige atención, mientras usuarios como Andrea, Nikolle y Juan Carlos buscan opciones para recuperar el tiempo perdido en el transporte público de León.
