La previa del clásico español entre Barcelona y Real Madrid fue marcada por un incidente sorprendente. Aficionados del Barcelona apedrearon el autobús de su propio equipo, confundiéndolo con el del Real Madrid.
Los alrededores del estadio estaban llenos de hinchas, bengalas y un fuerte operativo de seguridad. La tensión era alta debido a la importancia del partido para definir LaLiga.
Cuando llegó el autobús del Barcelona, algunos culés, afectados por el humo de las bengalas, comenzaron a lanzar piedras y objetos, creyendo que era el transportador del rival. Durante varios segundos, el autobús con Hansi Flick y los jugadores fue atacado.
Imágenes del suceso mostraron daños en el vehículo, incluyendo ventanas rotas. A pesar de esto, el equipo logró ingresar al estadio sin mayores contratiempos.
El autobús del Real Madrid también enfrentó hostilidad, recibiendo impactos de objetos. Sin embargo, el ataque más intenso fue contra el propio equipo local.
El ambiente previo al partido reflejó la presión que conlleva este tipo de encuentros, convirtiendo lo que debía ser un recibimiento de apoyo en una escena inesperada.
