La organización Oceana ha calificado las acciones recientes de Petróleos Mexicanos (Pemex) en respuesta al derrame de hidrocarburo en el Golfo de México como «pasos necesarios, pero insuficientes». En su evaluación, subrayaron que la separación de tres funcionarios de la petrolera y la admisión pública de responsabilidad no son suficientes sin una investigación exhaustiva ni un plan de reparación integral.
Oceana también cuestionó el ocultamiento de información relacionado con la contaminación, señalando que esto representa un «fallo institucional inaceptable». Además, advirtieron que la falta de un cálculo confiable sobre el volumen del hidrocarburo derramado dificulta comprender el daño real y planificar una remediación efectiva para las comunidades afectadas.
La postura de Oceana se produce tras un cambio en la narrativa del gobierno mexicano sobre la contaminación en el Golfo. Mientras que autoridades inicialmente atribuyeron el problema a vertimientos ilegales y fenómenos naturales, un reciente informe científico concluyó que sí hubo un derrame relacionado con las instalaciones de Pemex en la zona de Cantarell.
Pemex, por su parte, precisó que la fuga fue detectada el 8 de febrero y reparada el 18 del mismo mes. No obstante, reportaron irregularidades en la gestión de la crisis, incluyendo el retraso en el cierre de una válvula principal. La empresa ha separado a tres mandos mientras continúan las investigaciones de la Fiscalía General de la República y de su órgano interno de control.
Con base en estos acontecimientos, Oceana ha exigido investigaciones independientes sobre los daños ecológicos y sociales, así como una compensación justa para las comunidades pesqueras. La organización enfatizó que el derrame pone de manifiesto los peligros de un modelo energético fundamentado en hidrocarburos y recordó la persistencia de los impactos del desastre de Deepwater Horizon, ocurrido hace 16 años.
En un contexto adicional, Greenpeace también ha criticado la falta de responsabilidad de Pemex y la transparencia del gobierno en cuanto a la magnitud del derrame y las compensaciones. Asimismo, el diputado federal Sergio Gil Rullán ha demandado a la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, una disculpa pública por la información errónea proporcionada sobre la causa del derrame, antes de las vacaciones de Semana Santa. Esto resalta un clima de tensión política en torno a la gestión del incidente.
