El fenómeno de El Niño amenaza la agricultura y el agua en Michoacán. La llegada inminente de El Niño promete un incremento en la sequía en nuestro estado, lo que pone en jaque la producción agrícola y la disponibilidad de agua para los habitantes de la Meseta Purépecha, así como para los productores de aguacate y berries en la Tierra Caliente.
Este fenómeno climático, que genera un calentamiento anómalo del Océano Pacífico ecuatorial, no solo altera las corrientes atmosféricas a nivel global, sino que también podría desencadenar sequías prolongadas y fenómenos extremos que afecten tanto la estabilidad económica como la seguridad alimentaria en Michoacán.
La acelerada manifestación de este «meganiño» podría comprometer seriamente las iniciativas del Programa Nacional de Restauración Ambiental, que busca preservar nuestros ecosistemas vitales, especialmente en regiones donde la agricultura es clave para la subsistencia local.
Llamado a la acción para proteger ecosistemas
Ante esta situación, Margarita Caso, de la Secretaría de Medioambiente, enfatiza la necesidad de adoptar tecnologías que ayuden a monitorear y proteger áreas críticas, como los bosques de macroalgas y los arrecifes de coral en el Pacífico mexicano. Esta acción es urgente para resguardar nuestra biodiversidad.
Los especialistas prevén un impacto desigual en el territorio nacional. Mientras que el norte del país enfrenta temperaturas superiores a los 45 grados centígrados y sequías, en Michoacán la temporada de ciclones podría intensificar la actividad hidrometeorológica, generando inundaciones en lugar de las necesarias lluvias para el campo.
Preocupación por la escasez de agua
Fabiola Sosa, experta de la UAM, advierte que la llegada de lluvias provocadas por El Niño no garantizará una mayor disponibilidad de agua, enfatizando que se avecina un “doble fenómeno” que habrá de generar tanto sequías como inundaciones. Esta situación complicará aún más la ya limitada oferta hídrica en nuestra región.
La falta de recursos asignados por la Secretaría de Hacienda y la COPARMEX es alarmante. Es esencial que se comprometan a canalizar fondos hacia la infraestructura de adaptación, pues la crisis hídrica no es un problema aislado del norte, sino un reto nacional que impacta a comunidades como las de Michoacán.
Impacto en la seguridad alimentaria
Los efectos del cambio climático también amenazan la estabilidad del sector agropecuario. La pérdida de cosechas y el aumento en los costos de producción podrían derivar en precios más altos de los alimentos, afectando el acceso a productos esenciales para los michoacanos.
A pesar del panorama preocupante, Tania Pérez, de FIRA, asegura que existen medidas que pueden adoptarse para mitigar estos efectos, como la captación de agua pluvial, la implementación de sistemas de riego por goteo y un tratamiento adecuado de aguas residuales, esenciales para el futuro agrícola de nuestro estado.
