A pocos días del inicio de la Copa del Mundo en Ciudad de México, las autoridades han implementado medidas de seguridad más estrictas para prevenir acciones del crimen organizado y proteger a los asistentes a los eventos masivos. Sin embargo, la principal preocupación del gobierno se centra en las manifestaciones que podrían obstaculizar el torneo y complicar la movilidad en la ciudad.
Ante las protestas anunciadas, las autoridades temen que estas generen disturbios y dificulten el traslado de los miles de aficionados que asistirán a la inauguración del Mundial. Para enfrentar cualquier eventualidad, se prevé el despliegue de más de 100 mil efectivos de las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y distintos cuerpos policiales en Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y otros destinos turísticos importantes. Pese a este despliegue, hasta ahora la presencia de fuerzas de seguridad sigue siendo poco visible en áreas críticas como los aeropuertos.
En la capital, son evidentes las vallas metálicas que protegen comercios y edificios, junto con el bloqueo de calles por parte de manifestantes y policías antidisturbios. La policía de la Ciudad de México ha intensificado los controles en las vías de acceso, decomisando explosivos caseros en autobuses de manifestantes, en medio de protestas que van desde reclamos sindicales a demandas de familiares de desaparecidos.
La presidenta de la ciudad, Claudia Sheinbaum, destacó que «la inauguración está garantizada» y aseguró que el evento se celebrará sin inconvenientes. Este Mundial representa un desafío de seguridad tanto para la FIFA como para los países coanfitriones. Adicionalmente, México busca evitar situaciones de violencia, como las que ocurrieron tras la muerte de un líder criminal en febrero y un tiroteo en Teotihuacán en abril.
Tanto el gobierno federal como los estatales afirman que lograrán un equilibrio en la seguridad mediante el despliegue de efectivos y tecnología avanzada. Sin embargo, algunos ciudadanos expresan su preocupación, indicando que el despliegue no garantiza seguridad plena para los residentes, quienes enfrentan mayores riesgos en su vida diaria.
Recientemente, han circulado mensajes en redes sociales donde supuestos criminales solicitan no interrumpir el Mundial. Aunque estos pronunciamientos no son verificables, se entiende que un incidente con extranjeros podría forzar al Estado a actuar, comprometiendo así la estabilidad de grupos delictivos. Adicionalmente, se apunta que la percepción de seguridad en relación con los cárteles podría ser engañosa, lo que podría llevar a turistas a adoptar comportamientos de riesgo.
La fiscalía federal ha abierto un micrositio informativo sobre cómo y dónde denunciar delitos, así como prohibiciones en el país. Sin embargo, se considera necesario proporcionar información adicional sobre riesgos específicos, como secuestros virtuales o corrupción policial. Durante el Mundial, se implementarán equipos anti-drones, cámaras de vigilancia y patrullas militares en coordinación con la FIFA, que se encargará de la seguridad dentro de los recintos deportivos.
En Tijuana, donde se albergará a la selección de Irán, se han tomado medidas de seguridad, y en Nuevo León, el gobernador Samuel García destacó el entrenamiento recibido de agencias de seguridad internacionales. En Jalisco, se ha presumido la disponibilidad de tecnología avanzada para la detección de explosivos.
Mientras tanto, en Ciudad de México, la alcaldesa Clara Brugada busca garantizar la movilidad mientras se suspenden actividades administrativas no esenciales en el día de la inauguración. Se alienta el uso de transporte público y bicicletas para evitar congestiones provocadas por manifestaciones y bloqueos.
A pesar de las preocupaciones, muchos aficionados continúan visitando el Estadio Azteca, donde la movilidad ha sido afectada. Algunos residentes expresan que, aunque hay más seguridad, la situación sigue siendo complicada.