En nuestro país, millones de trabajadores del campo carecen de jubilación y ahorros para el retiro. Enfrentan problemas graves como sequías, intermediarios abusivos y pagos injustos por su producción. A pesar de su esfuerzo diario, el gobierno no les ha brindado el apoyo necesario.
La falta de acceso a seguridad social y una pensión digna es un rezago que impacta especialmente al sector rural. Aunque se aprobó una reforma para garantizar seguridad social, no incluye pensiones para el retiro.
La iniciativa de Pensión Rural Digna, promovida por Movimiento Ciudadano, busca asegurar que los trabajadores del campo tengan derecho a una pensión. Esta propuesta ha sido bloqueada por el PRI y Morena, quedando sin aprobación en el Congreso.
Los trabajadores del campo a menudo laboran hasta los setenta años o más. Proporcionarles una pensión no es un favor, sino un derecho que el Estado debe cumplir tras sus años de trabajo.
El abandono del sector rural es una triste realidad. Muchas personas envejecen en el campo sin pensión ni patrimonio, y el gobierno solo parece interesarse en el campo en tiempos electorales.
El gobierno presenta apoyos sociales como generosidad presidencial, obviando que estos son derechos votados en el Congreso. Falta voluntad política para priorizar a quienes trabajan el campo como un asunto humano.
Recientemente, campesinos y transportistas han cerrado carreteras en diversas protestas. El aeropuerto internacional Felipe Ángeles estuvo bloqueado por ejidatarios en busca de respuestas a acuerdos incumplidos desde 2025.
México debe más a su población rural que solo dinero. Se necesita reconocimiento y justicia. Si el lema es “primero los pobres”, ¿por qué no se han aprobado propuestas para una pensión rural digna?
Es hora de atender las promesas incumplidas a los trabajadores del campo.