Skip to content

Chiapas: Artesanas tsotsiles defienden sus tejidos con nuevo catálogo

Chiapas: Artesanas tsotsiles defienden sus tejidos con nuevo catálogo

Mujeres indígenas tsotsiles del estado de Chiapas han creado un catálogo comunitario que documenta más de 208 símbolos textiles, con el objetivo de preservar su significado histórico y proteger sus diseños ancestrales de posibles plagios por parte de grandes marcas. Esta iniciativa surge de la cooperativa Jolom Mayaetik en el poblado de San Andrés Larrainzar, donde las artesanas han recopilado nombres, significados y elementos de su iconografía, reflejando la cosmovisión de sus comunidades.

La coordinadora de la recopilación, Juana Pérez, señaló que la documentación es esencial para salvaguardar su patrimonio cultural. Elizabeth García Hernández, integrante del grupo, precisó que el registro permite defender estas tradiciones: “No podemos proteger algo que no está escrito”. El catálogo tiene protección mediante un ISBN ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), aunque esta protección se limita a la investigación y no a las iconografías en sí.

Las integrantes de Jolom Mayaetik han advertido que todavía existe un amplio número de simbolismos por documentar, indicando que la falta de recursos económicos y humanos limita su labor. Patricia Basurto, abogada e investigadora, enfatizó que iniciativas similares son poco comunes en el país, subrayando el carácter pionero de este esfuerzo.

Sin embargo, la legislación mexicana presenta deficiencias en cuanto a la protección del patrimonio cultural frente al plagio. Rosalinda Sánchez Díaz, del Centro de Formación y Capacitación para Mujeres, señaló que, a pesar de la existencia de la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, faltan reglamentos que faciliten su implementación, lo que limita la protección a un ámbito nacional y no internacional.

Además de los desafíos legales, las artesanas enfrentan el desinterés de las nuevas generaciones por aprender técnicas de tejido y bordado. Micaela Hernández, de la asociación Kinal Antsetik (Tierra de Mujeres), mencionó que el alto costo y la complejidad de las prendas tradicionales han hecho que estas se usen cada vez menos entre los jóvenes.

Proteger esta iconografía no solo busca prevenir la apropiación cultural, sino también preservar una memoria colectiva esencial para su identidad y cosmovisión. Hasta la fecha, más de 23 marcas internacionales han sido acusadas de apropiación cultural y plagio de diseños indígenas en diversas regiones de México. La Comisión Nacional de Derechos Humanos de México ha afirmado que la reproducción de elementos culturales sin reconocer la autoría comunitaria vulnera los derechos de las comunidades y genera beneficios económicos desproporcionados para las empresas involucradas.