Ciencia y Tecnología
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21 Jun, 2026, 08:19

Investigaciones recientes revelan la importancia de los microexones en la regulación neuronal, ofreciendo nuevas perspectivas para enfermedades comunes.

Investigadores analizando muestras biológicas de pez cebra en un laboratorio.

El estudio demuestra que los microexones son fundamentales para el equilibrio neuronal. (Foto: EFE)

EFE / La Voz de Michoacán

Ciencia y tecnología. Un reciente estudio resalta la alteración de microexones, pequeños fragmentos de genes neuronales que impactan severamente la función cerebral. En el pez cebra, estas alteraciones provocan hiperactividad e insomnio, subrayando su rol en la regulación del descanso.

Implicaciones en la salud humana

La investigación, llevada a cabo por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Centro de Regulación Genómica (CRG) en España, se publicó en la revista Science Advances. Esto abre un camino para entender trastornos neurológicos en humanos, como el autismo y la esquizofrenia, que se asocian con mutaciones en los microexones.

Resultados en modelos animales

Los investigadores manipularon genéticamente los microexones en peces cebra y observaron un severo déficit de sueño. Este fenómeno coincide con patrones similares detectados en moscas de la fruta (Drosophila), sugiriendo un modelo común entre especies.

Manuel Irimia, director del estudio, enfatiza la relevancia de estos hallazgos, indicando que “es probable que este mecanismo esté presente en mamíferos, incluidos los humanos”, aunque se podrían observar variaciones entre especies.

Avances en posibles tratamientos

Los investigadores evidenciaron que la alteración de los microexones desregula la molécula AMPc, esencial para la excitabilidad neuronal. Usando compuestos farmacológicos, lograron revertir el insomnio en los modelos animales, restaurando niveles normales de AMPc.

Irimia también señala que el autismo y la esquizofrenia comparten síntomas como alteraciones del sueño y sensibilidad sensorial. Aunque estas mutaciones no son la única causa, sí agravan los síntomas, abriendo la posibilidad de que este tratamiento tenga efectos positivos en otras especies.

Nuevas vías de investigación

Jan Mackensen, parte del equipo investigador, subraya que el mecanismo regulado por AMPc podría estar relacionado con trastornos adicionales, como la ansiedad y la depresión. “Este descubrimiento podría ser solo la punta del iceberg”, concluye.