Las comunidades locales y las empresas en la región deben prepararse para el riesgo de tsunamis generados por el retroceso de glaciares debido al cambio climático. Este fenómeno fue evidenciado por un tsunami que ocurrió en el sureste de Alaska en 2025, resultado del deslizamiento de una montaña hacia el océano.
El deslizamiento provocó el segundo tsunami más alto registrado, con una magnitud equivalente a un terremoto de 5.4, y generó una ola que alcanzó hasta 481 metros en el fiordo Tracy Arm. Un equipo de científicos ha presentado un estudio en la revista Science sobre este evento, destacando que los tsunamis ocasionados por deslizamientos de tierra serán más comunes a medida que continúe el calentamiento climático, especialmente en las áreas polares y subpolares.
El tsunami se produjo en la mañana del 10 de agosto de 2025, cuando una masa rocosa se derrumbó en el glaciar South Sawyer. Este incidente liberó una gran cantidad de material y agua, creando el tsunami. Aunque el evento tuvo lugar temprano, evitando víctimas, la zona experimenta un aumento en el turismo con al menos 20 cruceros diarios en el verano.
Los investigadores han utilizado datos satelitales, información sísmica y relatos de testigos para reconstruir el evento. A pesar de la falta de señales de alerta visibles, hubo oscilaciones sísmicas previas que indicaron inestabilidad en la ladera. El deslizamiento fue atribuido al retroceso del glaciar, que debilitó la estructura de la montaña.
El análisis del fenómeno también indicó oscilaciones prolongadas en el agua del fiordo, un fenómeno conocido como seiche. Estas observaciones podrían servir como herramientas para la identificación y monitoreo de futuros tsunamis generados por deslizamientos de tierra.
Los investigadores advierten sobre la creciente probabilidad de estos eventos a medida que se descongela el permafrost y aumenta la actividad humana en el Ártico. Al menos seis compañías de cruceros han alterado sus itinerarios en Alaska para evitar la zona del fiordo de Tracy Arm, y el Servicio Geológico de Estados Unidos ha emitido alertas sobre los peligros de deslizamientos en la región.
