La Secretaría de Salud implementará máquinas expendedoras para la distribución de 22 medicamentos destinados al tratamiento de enfermedades crónicas, como diabetes e hipertensión, en varios centros de salud y otras infraestructuras gubernamentales. No obstante, especialistas señalan que esta medida enfrenta desafíos significativos y no abordará el problema del desabasto existente en el país.
De acuerdo con el artículo 226 de la Ley General de Salud, no se permite el suministro de medicamentos en módulos móviles o puestos semifijos, dado que se requiere un registro adecuado de las recetas. Asimismo, el artículo 259 establece que todos los establecimientos relacionados con la distribución de medicamentos deben contar con personal capacitado para garantizar la seguridad y calidad de los productos.
En una conferencia en Palacio Nacional, el subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark, expresó que los detalles sobre la cantidad de dispensadoras, el presupuesto asignado y el proceso de abastecimiento siguen sin esclarecerse, lo que genera incertidumbre en su operatividad.
El análisis de expertos en políticas de salud destaca que el gobierno no ha diseñado un plan efectivo para resolver el problema del desabasto de medicamentos, lo que ha sido un tema crítico durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Adicionalmente, cuestionan la viabilidad de un sistema que permita la verificación y surtido adecuado de las recetas.
Diversos especialistas advierten que, por el momento, la entrega de medicamentos a través de máquinas expendedoras no resolverá el desabasto, especialmente en un contexto donde la infraestructura y procesos requeridos aún no están establecidos. Subrayan que, mientras en otros países se permite el acceso a medicamentos a través de farmacias cercanas con pagos directos por parte del gobierno, en México el proceso es opaco y lento.
Además, se puntualiza que la implementación de esta medida puede excluir a segmentos de la población con dificultades en el uso de tecnología, como el analfabetismo digital, y que, si no se aborda adecuadamente, podría conducir a un aumento en la automedicación y riesgos asociados a la falta de supervisión médica.
La situación del desabasto de medicamentos en México es compleja y multifactorial, impulsada por la falta de recursos y una ineficaz gestión de las compras, lo que ha resultado en periodos prolongados sin acceso a productos farmacológicos esenciales. Los retos de seguridad en el contexto de las máquinas expendedoras también han sido mencionados, junto con el temor a la posible alteración de recetas y códigos de acceso a los medicamentos.
Expertos concluyen que, si bien la medida busca un acceso más amplio a los medicamentos, se requieren soluciones integrales que incluyan tanto la infraestructura adecuada como la capacitación necesaria para que la población pueda beneficiarse efectivamente de este tipo de iniciativas.
