La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha levantado su plantón en el Centro Histórico de la Ciudad de México, movilización que había durado 19 días. La decisión, tomada durante la instalación de la Asamblea Nacional Representativa, abre la puerta al regreso a las aulas de aproximadamente 1.4 millones de estudiantes que habían quedado sin clases debido a las protestas.
A pesar de esta suspensión temporal de las movilizaciones, la CNTE ha aclarado que este movimiento representa un «repliegue táctico» y no el final de su lucha. La organización sigue comprometida con la exigencia de cumplimiento de diversos puntos acordados, advirtiendo que, de no cumplirse, podría retomar acciones de protesta en la capital.
Entre las demandas del sector educativo se encuentran:
- Aumento salarial del 100% al sueldo base, rechazando el 9% ofrecido por las autoridades.
- Abrogación total de la Ley del ISSSTE promulgada en 2007, para lograr pensiones más justas.
- Eliminación de la reforma educativa de 2012 y de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), así como sus evaluaciones.
- Aumento del presupuesto destinado al sector educativo.
Simultáneamente, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se enfrentó a manifestaciones en San Quintín, Baja California, donde los trabajadores exigían la abrogación de la Ley del ISSSTE. Durante su visita, recibió recriminaciones de manifestantes que la acusaron de no cumplir sus promesas, especialmente en torno a la situación laboral de los educadores.
Esta serie de acciones y respuestas subraya la tensión existente entre las autoridades y los sectores de la educación, así como el impacto que estas dinámicas tienen sobre la política pública y la evaluación de la gobernanza. La CNTE ha dejado claro que su vigilancia sobre el cumplimiento de acuerdos continuará y que cualquier incumplimiento podría detonar nuevas movilizaciones, lo que mantiene vigente la discusión sobre la reforma legislativa y la política educativa en el país.
