El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha declarado un duelo nacional de tres días en respuesta al devastador terremoto de magnitud 7,4 que afectó al país, dejando cerca de 240 víctimas fatales según estimaciones de las autoridades regionales. Este movimiento sísmico, el más potente en Colombia en el siglo XXI, se registró en la mañana del 10 de agosto de 2026, con su epicentro en San José del Palmar, departamento de Chocó.
El gobierno colombiano, en un decreto oficial, expresó sus condolencias a las familias de los fallecidos y determinó que durante el período de luto, el pabellón nacional deberá izarse a media asta en todos los edificios públicos y misiones diplomáticas en el exterior. De la Espriella, quien asumió su cargo apenas cinco días antes de esta tragedia, reiteró que la pérdida de vidas humanas afecta no solo a las familias de las víctimas, sino que también enluta a toda la nación.
El sismo, que impactó severamente a las regiones de Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, ha dejado un saldo trágico en cordones de búsqueda y rescate, que continúan laborando para localizar a cientos de ciudadanos atrapados bajo los escombros. Los equipos de emergencia se han concentrado especialmente en las ciudades de Cali y Pereira, donde se registraron numerosos colapsos de edificios. Según cifras oficiales, se reportan al menos 181 muertes confirmadas, aunque autoridades locales sugieren que el total puede ascender a 240.
Este evento ha elevado la atención de la comunidad internacional, que espera coordinar esfuerzos humanitarios y de asistencia.
