Un terremoto de magnitud 7.4 ha devastado varias ciudades capitales en Colombia, resultando en un balance preliminar de 169 personas fallecidas y 668 heridas, según reportes de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales. Este incidente natural ha desatado una respuesta de emergencia que involucra a múltiples niveles de gobierno y organizaciones humanitarias, destacando la gravedad de la situación.
La ciudad de Cali es la que ha registrado el mayor número de víctimas fatales, con 85 fallecidos, seguida por Pereira, con 66, y otros informes indican muertes en Quibdó y Manizales. En conjunto, estas ciudades agrupan una alta proporción de las víctimas confirmadas. Las autoridades han identificado 165 edificaciones colapsadas en estas citadas áreas, complicando esfuerzos de rescate.
Las operaciones continúan mientras los equipos de emergencia llevan a cabo labores de búsqueda y evaluación de daños. Los reportes incluyen daños significativos en infraestructura hospitalaria, vial y sistemas de transporte público, lo que ha dificultado las labores de atención a las víctimas. El aeropuerto de Matecaña y distintos servicios básicos también han sido afectados, lo que impacta negativamente en la logística de respuesta.
Quibdó ha reportado daños en viviendas y en infraestructura educativa, con un balance preliminar de nueve fallecidos. Por su parte, Manizales ha identificado daños estructurales en importantes edificaciones, incluidos la Catedral Basílica Metropolitana y la Universidad Nacional, además de cinco muertes confirmadas.
La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales ha estado en contacto con las administraciones locales para evaluar las necesidades prioritarias y coordinar la respuesta institucional ante esta crisis. Se ha declarado oficialmente una situación de desastre nacional y se han activado centros de acopio en varias capitales para facilitar la ayuda humanitaria destinada a los afectados.
Las cifras actuales son preliminares y están sujetas a cambios a medida que las operaciones avanzan y se obtienen más datos de los equipos de atención de emergencias. La magnitud de esta tragedia subraya la vulnerabilidad estructural y la necesidad de una atención efectiva y coordinada ante desastres naturales.
